Aunque fueron distintos autores los que aportaron su grano de creatividad para el despertar modernista de la provincia de León, el máximo exponente de esa libertad imaginativa fue un arquitecto que marcó un hito en la historia del arte mundial: Antonio Gaudí, dejando su impronta en la flamante Casa Botines y en el impresionante Palacio Episcopal de Astorga.
Gaudí es principalmente reconocido por sus obras maestras en Barcelona, pero su impacto también se puede apreciar en algunas de las construcciones más emblemáticas de la provincia de León.
Museo Casa Botines Gaudí.
Para comprender plenamente la importancia de la Casa Botines, es crucial situarla en su contexto histórico. La construcción de esta emblemática obra se llevó a cabo entre los años 1891 y 1892, en una época en la que el modernismo comenzaba a florecer en toda Europa. Gaudí, en su afán por expandir su influencia más allá de Cataluña, aceptó el encargo de la Compañía de Tejidos La Artística de León para diseñar un edificio que albergara su sede y unas viviendas, siendo esta la primera casa de vecinos que construyó el afamado arquitecto. Aquí dio forma por primera vez a muchas soluciones estructurales, decorativas y simbólicas que terminarían por convertirse en una constante en su obra, y que quedarían patentes en su obra más famosa, la Sagrada Familia en Barcelona.
La Casa Botines se caracteriza por su estilo neogótico, fusionado con elementos modernistas que son distintivos de la obra de Gaudí.

El edificio cuenta con una fachada imponente, con una marcada verticalidad y una profusión de detalles ornamentales. Destacan las torres rematadas por agujas y la presencia de arcos ojivales, arbotantes y pináculos, elementos típicos del estilo gótico. Sin embargo, Gaudí también añadió su sello personal a través de la incorporación de formas orgánicas y curvas, como se aprecia en los balcones y las molduras.
La Casa Botines no es solo una obra arquitectónica impresionante, sino que también encierra un simbolismo profundo. Gaudí concebía sus edificios como obras de arte totales, en las que cada detalle tenía un propósito y un significado. En el caso de la Casa Botines, su diseño arquitectónico refleja la dualidad entre lo celestial y lo terrenal, representado por las torres y la base del edificio, respectivamente. Además, Gaudí empleó diversos motivos decorativos, como el dragón y la flor de cardo, que evocan la riqueza simbólica de la naturaleza y la historia leonesa. Y hablando del dragón, resulta curioso la aparición de los planos originales del edificio, firmados por el propio Gaudí y encabezados por el dibujo de un león pasante, similar al que fuera emblema del reino de León hasta el siglo XIII. Estos planos permanecieron ocultos en un tubo de plomo hallado al retirar la escultura de San Jorge y el dragón que preside el acceso de la fachada principal para restaurarlos.
Si bien la fachada de la Casa Botines es impresionante, su interior no se queda atrás. Gaudí se ocupó de diseñar tanto los espacios comunes como las viviendas particulares. El edificio cuenta con una planta baja destinada a uso comercial, mientras que las plantas superiores albergan las viviendas. El uso inteligente de la luz natural y los detalles decorativos en cada rincón hacen de la Casa Botines un espacio acogedor

y funcional. Utilizó para ello una serie de técnicas innovadoras en la construcción y la decoración. Por ejemplo, las paredes están decoradas con yeserías y cerámicas, y las puertas y ventanas tienen detalles ornamentales en hierro forjado.
El museo actualmente cuenta con un discurso de triple eje, dedicando su discurso y sus exposiciones a tres temas fundamentales: el edificio, la figura de Antonio Gaudí y los
artistas españoles de los siglos XIX y XX. Además, se concibe como un espacio dinamizador del entorno en el que se inscribe, creando actividades que conectan al público local, nacional e internacional con los principales activos de la zona. Es también un museo para las empresas, que ha albergado cientos de eventos del sector en sus múltiples espacios disponibles.
En su interior, el museo custodia una parte importante de la colección de la Fundación Obra Social de Castilla y León. Los fondos del Museo albergan tres colecciones diferentes: la Colección de Bellas Artes, la Colección de Artes Decorativas y la Colección Documental.
La colección de Bellas Artes es resultado de la labor de adquisición y mecenazgo de las antiguas cajas de ahorros provinciales de Castilla y León y de la entidad en la que terminaron fusionándose, Caja España. Está formada por unas 5000 obras de arte entre pintura, escultura y obra gráfica. Si bien el grueso de la colección se corresponde a los siglos XIX y XX, conserva también varias piezas de centurias anteriores, desde el siglo XV. Destacan las obras de autores como Luis de Morales, Francisco de Goya, Ramón Casas, Raimundo de Madrazo, Joaquín Sorolla, Salvador Dalí, Delhy Tejero, Antoni Tàpies, Antonio Saura o Eduardo Chillida.

Palacio Episcopal de Astorga.
El Palacio Episcopal de Astorga es otro ejemplo notable de la influencia de Gaudí en la provincia de León. Su historia se remonta al siglo XIX, cuando el obispo de Astorga decidió construir una residencia adecuada que representara su estatus y poder en la ciudad. El encargo fue otorgado al arquitecto de la época Antonio Gaudí, quien ya gozaba de una reputación en esa época.
Gaudí aceptó el desafío con entusiasmo y emprendió la tarea de diseñar y construir el Palacio Episcopal de Astorga en 1889. El proyecto tomó casi 25 años en completarse,
y si bien no fue concluido por el arquitecto, el resultado final es un testimonio asombroso de la dedicación y la habilidad artística proyectada por el propio Gaudí. El palacio se caracteriza por su estilo ecléctico, que combina elementos góticos, barrocos y modernistas en una amalgama arquitectónica única construida con granito del Bierzo. Gaudí incorporó elementos ornamentales, formas orgánicas y detalles exquisitos en cada rincón del edificio, creando una estructura que desafía las convenciones arquitectónicas y cautiva a todos los que la contemplan.

Una de las características más distintivas del Palacio Episcopal es su fachada principal, que exhibe una exuberante ornamentación y una profusión de detalles cuidadosamente trabajados. La fachada está adornada con esculturas, relieves y mosaicos, todos ellos elaborados con maestría para crear una composición visualmente impactante. Los balcones y ventanas están diseñados en arcos ojivales, típicos del estilo gótico, mientras que los detalles decorativos en hierro forjado añaden un toque de elegancia.
El Palacio Episcopal también cuenta con una torre central que se eleva majestuosamente hacia el cielo. Esta torre, coronada por una cúpula de cerámica vidriada, se convierte en un punto focal impresionante y una parte integral del diseño global del edificio. Las chimeneas, probablemente diseñadas por Gaudí, deberían formar, junto con los tres ángeles diseñados por él para remate de la cubierta, un atractivo conjunto que nunca hemos podido admirar. Como consuelo, los tres ángeles con sus atributos episcopales, están colocados en el jardín.
Su interior consta de cuatro plantas. La Planta Sótano es un espacio totalmente abierto sin divisiones de estancias, destinado en principio para Archivo Diocesano, Museo

Epigráfico y bodega. Hoy alberga una colección epigráfica, numismática y lapidaria. Llama la atención la robustez de su paramento, cerámica muy tosca y piedra común. Dotada de un arco único en todo el Palacio, propio de la traza gaudiniana: el arco catenario. Y circundado por el foso que sirve a este espacio de luz y ventilación.
La Planta Baja está dotada de un amplio vestíbulo que da paso a un gran hall central y de éste a las habitaciones privadas y de trabajo del Señor Provisor y del Señor Secretario. Contrasta bastante la profusa decoración de su interior frente al exterior. Los nervios de sus bóvedas están decorados con cerámica vidriada procedente de Jiménez de Jamúz, con reminiscencias al estilo mudéjar al igual que los capiteles, los mensulones, donde descansan los nervios de las bóvedas con un aire mozárabe y curiosos vitrales.
La Primera Planta esta destinada a la figura del Señor Obispo, con las distintas dependencias que se organizan alrededor del magnífico espacio central. El esquema de la cerámica vidriada se repite en esta planta a lo largo de sus bóvedas de crucería. Dotada esta planta de Capilla, Salón del Trono, Comedor de Gala y Despacho y en los ángulos los dormitorios. Elementos destacables en esta planta, en cuanto a la decoración se refiere, son sus capiteles estrellados que nos recuerdan a los de la Sainte Chapelle de París y sus vidrieras historiadas, de tipo cisterciense y modernistas en la Capilla, Salón del Trono y Comedor, respectivamente.
Ya por último, la segunda Planta, íntegramente realizada por el arquitecto Ricardo García Guereta. Un piso muy sencillo a modo de desván que contrasta bastante con las plantas inferiores, dotado de dos balcones que actúan de coro para la capilla.

Premios atesorados por la Casa Botines .
1998 – Premio Europa Nostra de Patrimonio Europeo
2018 – Premio al Valor Cultural de Radio TV Castilla y León
2021 – Premio Diario de León al Desarrollo Social y Valores Humanos
2022 – Finalista a los Premios EMYA (Museo Europeo del Año)
2022 – Premio Castilla y León de las Artes
2022 – Reconocimiento TripAdvisor “Travellers Choice” de la obra de Gaudí.
La marca León by Gaudí.
León by Gaudí surge de la necesitad de unir dos conceptos, por un lado la del arquítecto Antonio Gaudí y, por otro, la provincia de León; la primera región fuera de Cataluña en la que más presencia tiene el consagrado arquitecto.
Un marca de líneas modernistas que consta de las palabras León como protagista, firmado el arquitecto de cabecera. Para ello se utiliza una tipografía “serif clásica” con toques modernos y formas onduladas para acercarse todavía más al universo Gaudí. Sobre la “O” de Léon, una luna tumbada como tilde en referencia al ciclo lunar y al ciclo celestial que Gaudí siempre tenía presente en sus creaciones y, dentro, ondas redondeadas y orgánicas. En la palabra Gaudí también se puden observar formas naturales y onduladas, y cerrando un torreón. A estos conceptos les acompañan la palabra “by” con si fuese la firma del propio arquitecto, un guiño a mano alzada al propio genio. Para ello se utilizan colores y tonanildades que simbolizan la piedra caliza, la pizarra, y la forja, materiales muy empleados en estos dos edificios. En definitiva, un sello que representa la huella que dejó Gaudí en León.

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