CIUDAD DE MÉXICO, más viva que nunca

La capital de México es una de las ciudades que marcan tendencia en América. La gran remodelación del centro histórico y la introducción de un sistema público de alquiler de bicicletas, han regenerado su imagen y la han trasformado en una urbe más actual y moderna.

Ciudad de México es una megalópolis con más de 28 millones de personas, ubicada a una altitud superior a 2000 metros, donde el contraste entre pobreza y riqueza puede llegar a ser sorprendente en ocasiones. Su figura administrativa es única en el país, es un distrito federal semejante al de Buenos Aires o Washington; México está dividido en 32 estados y el Distrito Federal de Ciudad de México. Poner un pie en sus calles es gozar de un gran legado colonial, un pasado indígena vivo en muchos de sus rincones, del barroco más excepcional y de una moderna urbe que resulta difícil de catalogar. Debido a la gran actividad intelectual que a lo largo de la historia ha registrado, y que sigue registrando, es uno de los grandes manantiales culturales de latinoamérica.

DF tiene fama de ciudad peligrosa, yo cuando estuve no me lo pareció. Quiero aquí romper una lanza en su favor, durante los doce días que anduve por ella no tuve ningún problema ni padecí situaciones peligrosas. Todo lo contrario, las zonas turísticas son muy seguras y sus gentes son un ejemplo de cordialidad. Eso sí, todo el mundo, desde el recepcionista del hotel hasta el camarero del restaurante donde cada noche cenaba, me aconsejaban vehementemente que no caminara de noche por la calle. Además yo añadiría no coger nunca un taxi aleatoriamente, pues puede resultar una trampa, lo mejor es usar el metro o caminar hasta un hotel o restaurante e indicar que te llamen un taxi.

Sol azteca, Museo Nacional de Antropología.

El verdadero punto negro de la ciudad son los grabes problemas de contaminación que padece, favorecidos por la habitual inversión térmica que tiene lugar en la ciudad debido a su situación geográfica. Si tiene pensado moverse en bicicleta es interesante llevar una mascarilla; han introducido un sistema de alquiler público de bicicletas similar al de Barcelona o Sevilla, que resulta muy práctico para las medias distancias

El Zócalo

Lejos queda la imagen de un centro histórico sucio y abandonado a su suerte, donde los edificios mostraban una profunda decadencia. Desde hace años está experimentando un renacer, que tiene su génesis en el ambicioso proyecto de restauración iniciado en 2002, y que actualmente sigue su curso. Prácticamente todo el centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad está remodelado o en vías de remodelación. La peatonalización de algunas calles es lo que ha cambiado más el estilo de vida en esta zona de DF. La peligrosa calle Regina fue la primera en ser peatonalizada en 2008 y acondicionada con un mobiliario urbano destinado el esparcimiento. Hoy es una agradable calle con edificios históricos restaurados donde las familias van a pasear. Otra peatonalización que ha trasformado el centro histórico ha sido la realizada en la emblemática calle Francisco I Madero, una arteria que se ha convertido en un amable paseo de casi un kilómetro flanqueado de cafés, restaurantes y artistas callejeros que intentan sacar unas monedas a los transeúntes; es un lugar ideal para tomar el pulso a la ciudad y el mejor camino para ir de Bellas Artes a Zócalo, y a la inversa.

Como no podía ser de otra manera, la visita al centro histórico debe iniciarse en la descomunal plaza de La Constitución o El Zócalo, el corazón de la ciudad. Desde que los aztecas fundaron Tenochtitlán, hasta la actualidad, siempre se han concentrado aquí las sedes del poder político y religioso. Nada más pisar esta inmensa plaza de 5000 m2, lo primero que llama la atención es una gran bandera de México ubicada en el centro. En la cara norte se alza la Catedral Metropolitana. Además de ser la más grande de América Latina es un compendio de estilos coloniales donde es fácil distinguir el herreriano, barroco, churrigueresco y neoclásico, debido a que empezó a construirse en 1567 y se terminó en 1813. La fachada tiene dos torres obra de José Damian ortiz y un remate central excepcional del escultor valenciano Juan Tolsa.

Palacio Nacional, en El Zócalo

Al este. El otro gran edificio de la Plaza es el Palacio Nacional, que durante los fines de semana es de entrada gratuita. Ésta es la sede de la presidencia, pero no la residencia del presidente que vive en los Pinos. Moctezuma si que tubo aquí su morada, el palacio del emperador azteca estaba en el solar que hoy ocupa el edificio central del Palacio Nacional. También vivieron aquí Cortés, los virreyes y algún que otro jefe de estado. Sobre la entrada principal cuelga la campana que en 1910 el cura Miguel Hidalgo tocó para llamar en el municipio de Dolores a la sublevación contra los españoles. Cada año el presidente hace sonar la campana para conmemorar el día de la Independencia. En su interior, el Palacio Nacional alberga unos interesantes murales de Diego Rivera

En el lado sur de la plaza se alzan dos palacios, uno que albergo el viejo ayuntamiento de la ciudad, y otro que es el actual edificio de gobierno de DF. En el lateral oeste del Zócalo se abren unos soportales denominados el Portal de Mercaderes ,por que ahí se vendían los productos traídos de Filipinas. Hoy los soportales albergan un gran número de joyerías, a las que esta prohibido hacer fotos. Sobre los soportales se alzan dos míticos hoteles, El Majestic y el Hotel Ciudad de México. Ambos tienen terrazas que son una maravilla con vistas espectaculares sobre la Plaza del Zócalo, donde comer o simplemente tomar un refrigerio. El Hotel Ciudad de México, además es un edificio modernista precioso, con un gran atrio cubierto por una bóveda espectacular realizada con cristales de colores.

Mariachis, Plaza Garibaldi

Las inmediaciones del Zócalo albergan un número incalculable de construcciones y lugares de interés. Entre los que destaca las ruinas del Templo Mayor, la que fue la mayor pirámide de los aztecas formada por siete estructuras superpuestas. Los españoles la arrasaron por completo. Y lo que hoy puede ver el visitante es lo que afloró durante unas excavaciones realizadas entre 1978 y 1982. Además de las ruinas, hay un museo donde se muestran los artefactos más sofisticados hallados durante las excavaciones, como altares o losas con relieves.

A Unos pocos pasos de la Catedral Metropolitana se halla otro de los grandes enclaves históricos de la ciudad, la pintoresca Plaza de Santo Domingo, donde aún hoy bajo sus soportales hay escribanos que hacen documentos a personas que son analfabetas. Aquí se ubica la iglesia de Santo Domingo, sobre el espacio que ocupó el palacio de emperador Cuauhtémoc, que sucedió a Moctezuma en el poder. También se erige en esta plaza el Palacio de La Inquisición y frente a él está ubicada la Secretaría de Educación, un magnífico complejo formado por la antigua Aduana, dos casas del siglo XVIII y del XIX, y otro edificio de los años 20. Dicho complejo, muestra en las tres galerías de sus patios interiores unos 200 murales de Diego Rivera, donde pasar toda una mañana disfrutando de uno de los artistas más universales que ha dado este país; las temáticas más tratadas por el pintor son la revolución y diversos aspectos de la vida cotidiana de la época. También hay un esplendido mural de Siqueiros en la escalinata que divide los dos patios del edificio de la Antigua Aduana.

Mural de Diego Rivera, en el SEP

Bellas Artes

La estampa del Palacio de Bellas Artes es uno de los grandes iconos de la ciudad, fue iniciado en 1901 por el arquitecto italiano Adamo Boari y terminado en 1934 por el mejicano Federico Mariscal debido al parón que sufrieron las obras por causa de la Revolución. Está construido con mármol de Carrara y su diseño es de carácter modernista. Si usted es una amante de la música clásica o de la danza, debe estar atento a su programación, por aquí pasan las producciones que recorren las principales operas y teatros del mundo. Frente a él se alza el que para un servidor es el edificio más bonito de toda la Ciudad de México, el Palacio Postal, obra también de Adamo Boari. Su diseño exterior es una maravillosa fusión de plateresco con gótico veneciano, y el interior emula el estilo Chicago que durante los principios del siglo XX estaba muy de moda. Un paseo por las calles Francisco I Madero y Cinco de Mayo es muy recomendable para descubrir restaurantes especiales como la Casa de los Azulejos, o comercios centenarios como la Dulcería Celaya, que desde hace más de 125 años ofrece un compendio de dulces clásicos de las diferentes regiones del país.

Desde la Torre Latinoamericana, una construcción moderna con 182 metros de altura, las vistas sobre la ciudad son majestuosas. Los pisos 42, 43 y 44 son miradores. Durante los días despejados incluso se ven los volcanes que hay a las afueras de la ciudad. Desde aquí, el Palacio de Bellas Artes parece de juguete, y el gran parque de Alameda Central una pequeña mancha verde por donde pasean personas que parecen hormigas.

Monumento a la Independencia, AV Reforma

En esta zona de la ciudad, la plaza más concurrida por foráneos y turistas al atardecer es la de Garibaldi, cuyo gran atractivo reside en concentrar muchas bandas de mariachis a la espera de que sus servicios sean requeridos. Grupos de amigos y enamorados acuden hasta el lugar para contratarlos y obsequiarse unas canciones. En 2010 la Plaza fue regenerada dentro del plan de remodelación del centro histórico y se levantó el moderno Museo del Tequila y del Mezcal. Un espacio donde conocer el proceso de elaboración de las dos bebidas mexicanas por excelencia, y por supuesto degustarlas. Muy recomendable resulta subir a su terraza, equipada con un bar, y tequila en mano disfrutar de las bonitas vistas que brinda sobre la Plaza Garibaldi

Chapultepec y Zona Rosa

El primer sitio donde los aztecas decidieron instalarse cuando llegaron al Valle de México, a mediados del siglo XIII, fue en el lugar que hoy ocupa el Parque de Chapultepec. Actualmente y desde 1934, el presidente de la República también tiene fijado aquí su residencia, en el Antiguo Rancho de los Pinos. El parque es el pulmón de la ciudad donde tiene lugar la mejor y mayor concentración de museos, además de acoger el zoológico. Un gran espacio para el esparcimiento que los fines de semana adquiere su momento más animado. Para conocerlo mínimamente sería necesario pasar en el un par dos días por lo menos. Son ineludibles tres visitas. La primera es el Museo de Arte Moderno, donde todos los grandes artistas de la modernidad mexicana, como Orozco, Siqueiros o Frida Khalo, están representados. La segunda es el Museo Tamayo, dedicado en exclusiva al que es una de las grandes figuras de la pintura mejicana. Y el tercero, al que se le debe dedicar un día para verlo con relativa profundidad, es el Museo de Antropología e Historia, todo un referente mundial en cultura mesoamericana que muestra piezas capitales de las culturas prehispánicas, como la Piedra del Sol azteca o las cabezas gigantes olmecas.

Cielito, querido cafe, en la calle Génova, Zona Rosa

Reforma, el paseo más famoso de la ciudad, abierto por el emperador Maximiliano para unir su residencia en Chapultepec con el Palacio Nacional. Es hoy una arteria entorno la que se ordena el distrito financiero de la ciudad, sembrada de monumentos imponentes. En mi desplazamiento hacia la Zona Rosa, el Ángel de la Independencia llama mi atención; más que por su belleza, por su monumentalidad. Su mano parece señalar que he entrado en una de las áreas más animadas de DF, la Rosa. Una zona muy interesante para comer en un restaurante o tomar una copa e incluso ir de compras, es la más antigua de todas las zonas de ocio nocturno de la capital. Las calles más animadas son Amberes y Génova. La segunda es la más transitada, hay pintores callejeros, restaurantes, cafeterías, locales de música en vivo, y muchos sitios donde tomar una copa. Amberes está más destinada a un público que busca única y exclusivamente fiesta, a medida que entra la noche sus locales se tornan más animados.

Xochimilco y Coyoacán

Otro lugar Patrimonio de la Humanidad es Xochimilco, que atesora un gran legado histórico. Hasta aquí se desplazan turistas y mejicanos con la ilusión de dar un paseo por sus canales en trajinera, la embarcación típica de la zona. Durante los fines de semana “las aguas del lugar de las flores” o Xochimilco en náhuatl, son surcadas por numerosas trajineras que portan parejas de enamorados, familias, o grupos de amigos que comen y beben acompañados por la música de animados mariachis. Es muy curioso ver como las bandas se ofrecen a orillas de los canales; cuando alguien se decide a contratarlos se arriman hasta la orilla para subirlos a la trajinera. En tierra firme son de gran interés la Iglesia de San Bernardino, con una portada plateresca que quita el hipo. Y el Museo Dolores Olmedo, amiga y musa de Diego Rivera, que se convirtió en una de sus principales coleccionista adquiriendo 135 obras que hoy se exponen aquí, junto a otras de Frida Kahlo, angélica Beloff y Pablo O´Higgins

Avenida Francisco Sosa, Coyoacan

Un perfecto cierre a una visita por Ciudad de México es dar un paseo por Coyoacán, un barrio de poder adquisitivo alto y arquitectura colonial. Sus plazoletas, calles estrechas y grandes mansiones dibujan un precioso pueblo insertado en la masa urbana de DF. Son abundantes los restaurantes, cafés y lugares donde tomar una copa. En su mercado, además de comer muy buen pescado, se puede adquirir artesanía local realizada en madera y piedra volcánica. En este idílico barrio se halla también la Casa natal de Frida Kahlo, morada que compartió con su esposo Diego Rivera. Las estancias de la casa-museo muestran objetos personales de Frida y espacios íntimos como el dormitorio o el estudio. También hay unas salas donde se exponen obras de la pintora y algunas de las ropas de tehuana que solía vestir. Muy cerca, se halla la Casa Museo de León Trotski. Aquí residió y pasó la mayor parte de su exilio en México Davidovich Bronstein, nacido en Ucraina, y más conocido como Trotski. Todo está tal como estaba el día que fue asesinado por el agente estalinista catalán Ramón Mercader.

Al caer la tarde. Uno de los espacios más encantadores de la ciudad, ideal para despedir este maravilloso viaje, es la plaza Hidalgo, considerada el corazón del barrio de Coyoacán. Durante las últimas horas del día, esta preciosa plaza de arquitectura colonial se torna un lugar muy animado; con grupos de amigos que pasean, enamorados haciéndose caricias, actuaciones de grupos folclóricos, puestos de artesanía, vendedores ambulantes, y titiriteros. Un conjunto humano y arquitectónico, que bañados por el dulce ámbar que adquiere la luz al terminar el día crean una atmósfera mágica.

Museo Frida Kahlo, `Viva la vida´ , pintura de Frida Kahlo.

Más información

Turismo de México.

Secretaria de Turismo

Turismo de Ciudad de México

Deja un comentario