Sus parajes naturales se convierten en un escenario espectacular durante el verano para la práctica del turismo activo, sea por tierra, agua o aire, con un patrimonio monumental, histórico y cultural sobresaliente, repartido por los pueblos del Pirineo y las Terres de Lleida.
Es una tradición ancestral en muchos pueblos del Pirineo dar la bienvenida al solsticio de verano con fuego y, más concretamente, con las espectaculares bajadas de fallas. Las majestuosas serpientes de fuego que recorren bien entrada la noche las laderas de las montañas de los pueblos de las comarcas de El Pallars Jussà y El Pallars Sobirà, La Val d’Aran, L’Alta Ribagorça y L’Alt Urgell anuncian que los meses de verano han llegado y con ellos, el tiempo de escaparse a la naturaleza, de vivir experiencias y aventuras extraordinarias y de descubrir nuevas propuestas turísticas, ya sea solo, en pareja o acompañado de toda la familia. Es en la demarcación de Lleida donde confluyen todas estas oportunidades. Sus parajes naturales se convierten en esta época del año en un escenario espectacular para la práctica del turismo activo, sea por tierra, agua o aire, y todo el patrimonio monumental, histórico y cultural repartido por los pueblos del Pirineo y las Terres de Lleida configura una opción perfecta para los que buscan disfrutar del tiempo de ocio de calidad con la familia y es a la vez un complemento idóneo para hacer de la estancia en las tierras leridanas una experiencia inolvidable.
Porque todo lo que buscas está en el interior del país, pero también de las personas, y los meses venideros son perfectos para hacer aflorar los anhelos de aventura, reconectar con la naturaleza y crear, por qué no, nuevos recuerdos que te acompañarán por siempre.

Navegar, surcar los cielos o caminar. En Lleida todo es posible.
Navegar río abajo, descubrir bosques y paisajes a pie o en bicicleta e incluso observar el territorio a vista de pájaro mientras surcas el cielo; en Lleida todo es posible porque uno de los principales atractivos de esta tierra durante los meses de verano es, sin duda, el turismo activo y de aventura, sector en el que sus comarcas se han convertido en un referente a nivel nacional e internacional. Lo demuestran las 277 empresas distribuidas entre las 13 comarcas de la demarcación y los más de 800.000 servicios que se contrataron el año pasado y que supusieron un impacto económico de más de 111 millones de euros.
El rafting es la punta de lanza de la oferta de turismo activo acuático en todas las comarcas del Pirineo, con los ríos Noguera Ribagorzana, Noguera Pallaresa, Garona y Segre como centros de la actividad. Pero para los que les gusta el agua la oferta es más amplia, con propuestas como, por ejemplo, el piragüismo (canoa y kayak), el hidrotrineo, el descenso de barrancos, el bus-bob y el trekking acuático, para citar las más populares.
Ya en aguas más tranquilas, también hay propuestas en lugares como el embalse de Rialb, el Ràfting Parc de La Seu d’Urgell, el Parque de la Roca del Call de Ponts, las dos grandes balsas de Gimenells, el embalse de Terradets, Sant Llorenç de Montgai, Sant Ponç, Sallente, Sant Antoni y la Torrassa, donde se pueden practicar piragüismo, actividades subacuáticas, kayak, esquí acuático, vela, pádel-surf, windsurf y ultratube.

El senderismo y el trekking son, por otro lado, las actividades más populares en tierra firme. Los parajes excepcionales y centenares de rutas señaladas por todo el territorio, con diferentes niveles de exigencia física, son uno de los principales atractivos para visitar la demarcación para los amantes de la actividad al aire libre y el excursionismo. También, algunos de los picos más emblemáticos de Cataluña, como la Pica d’Estats o el Sotllo, en El Pallars Sobirà; el Montardo, en La Val d’Aran; o el Besiberri y el Comaloforno, en L’Alta Ribagorça, entre otros muchos repartidos por la geografía pirenaica, que son una opción interesante para los forofos del montañismo. Excursiones a caballo o las rutas de BTT, bicicleta de carretera o gravel son otras propuestas que complementan el catálogo de actividades idóneas para estos meses de calor. Para rematar la oferta, la espeleología, las vías ferratas o la práctica de la escalada tienen en lugares como Camarasa, Sant Llorenç de Montgai, Vilanova de Meià, Oliana o el desfiladero de Terradets un punto de encuentro para los aficionados a estas disciplinas gracias a unas características orográficas inmejorables.
Finalmente, el parapente es el producto estrella cuando hablamos de actividades aéreas, y los municipios de Àger, en La Noguera, y Organyà, en L’Alt Urgell, se han convertido en los principales polos de esta modalidad y de las disciplinas relacionadas con el vuelo, como el salto base, los ultraligeros, los vuelos en globo aerostático o los vuelos sin motor.

Naturalmente sostenible
El sector del turismo activo y de aventura tiene un aliado indispensable: la naturaleza. El patrimonio natural y paisajístico de la zona es otro de los pilares fundamentales de la oferta turística y es durante el verano cuando se puede exprimir todo su potencial. Conscientes de esta realidad y de la importancia que tiene la naturaleza, Lleida cuenta con el sello Biosphere Gold Destination, que promueve y avala una gestión sostenible y responsable de la actividad turística y de sensibilidad con el medioambiente. Administraciones, empresas del sector y los profesionales que trabajan hacen gala de esta conciencia ambiental y se han sumado a esta iniciativa para cuidar el entorno privilegiado en que desarrollan su actividad. Cuidar el entorno y garantizar la sostenibilidad de la actividad turística es uno de los principales ejes de trabajo y objetivos del sector en los últimos años. El Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici es sin duda el buque insignia del patrimonio natural del Pirineo leridano, con casi 41.000 hectáreas de paisajes extraordinarios que se ubican entre las comarcas de El Pallars Jussà, El Pallars Sobirà, L’Alta Ribagorça y La Val d’Aran. Repleto de senderos y rutas por recorrer, de bosques de pino negro o abeto por descubrir, con casi 200 lagos naturales y hasta nueve refugios de montaña dispersos dentro de sus límites, es un espacio único en el que adentrarse y reconectar con la naturaleza más deslumbrante.
El territorio leridano es amplio y esconde espacios preciosos como la sierra del Montsec, que ofrece tesoros como el desfiladero de Mont-rebei, entre Àger y Sant Esteve de la Sarga, o el desfiladero de Mu, en Camarasa. También, más abajo, en las comarcas del llano se pueden encontrar lugares magníficos en los que merece la pena pararse un rato, como son el Estany d’Ivars i Vila-sana, el Aiguabarreig Segre-Cinca, los secanos de Plans de la Unilla, el tomillar de Alfés o las banquetas del canal de Urgell, por citar solo algunos de los Espacios Naturales de Ponent.
Patrimonio por descubrir El sector turístico leridano hace años que trabaja para convertirse en el referente del turismo familiar, sostenible y de calidad que es hoy en día. Tener una red de establecimientos y alojamientos de calidad con profesionales con años de experiencia que te harán sentir como en casa es uno de los puntos fuertes de la demarcación, el otro es el trabajo que se ha hecho para poner en valor todo el patrimonio cultural, histórico, monumental y también natural del que dispone el territorio, con lo que se ha creado un amplio abanico de propuestas pensadas para todos los públicos. Además, la oferta no deja de crecer año tras año.

Una de las principales novedades de este año es, sin duda, la “Ruta Joan Oró: el origen de la vida” que plantea un viaje de más de 500 millones de años para conocer cómo se generó la vida en la Tierra, desde su surgimiento hasta hoy, vivido íntegramente desde las Terres de Lleida. Una propuesta enfocada a un público familiar que combina turismo y ciencia con visitas a lugares como el Parque Astronómico del Montsec (Àger, La Noguera); el Pirineus Geological Open Museum (Tremp, El Pallars Jussà); el lago de Montcortès (Baix Pallars, El Pallars Sobirà); el Centro de Interpretación del Montsec (Vilanova de Meià, La Noguera); el Mirador del Cretaci (L’Alt Urgell); los museos Dinosfera (Coll de Nargó, L’Alt Urgell) y de la Conca Dellà (Isona, El Pallars Jussà), y el conjunto rupestre de la Roca dels Moros (el Cogul, Les Garrigues).
Además de la nueva ruta, otras propuestas excelentes para disfrutar en familia son “Oleoturismo de Lleida: el sabor de la tierra” que reúne 39 experiencias y actividades vinculadas con el aceite en cuatro comarcas del llano leridano: Les Garrigues, La Noguera, L’Urgell y El Segrià. También, la nueva ruta guiada que combina la visita a algunos de los pueblos y castillos más emblemáticos de Plans de Sió (La Segarra) en las que conocer historias y leyendas relacionadas con los lugares visitados. Asimismo, cabe destacar el Centro de Interpretación del Oro del Segre, que se ha consolidado como un referente turístico de la capital de La Noguera, Balaguer, diez años después de su inauguración en 2013.
Por su parte, el Parque Natural del Alt Pirineu, el más extenso de Cataluña, con una superficie de cerca de 80.000 hectáreas, es otra reserva del patrimonio natural pirenaico tanto a nivel paisajístico como de fauna, con la presencia de especies emblemáticas como el urogallo, o el quebrantahuesos. Cabe destacar también otras propuestas como el Parque Natural del Cadí-Moixeró, que tiene parte de su superficie en las comarcas de L’Alt Urgell, La Cerdanya o el municipio de Gósol, y otros muchos rincones como Vall Fosca, Vall de Lord o la Ribera Salada, que se extienden por las comarcas pirenaicas y que merecen ser descubiertos con calma.

Por otro lado, este año ha vuelto a abrir las puertas el Museo de la Conca Dellà, situado en Isona (El Pallars Jussà) para ofrecer a los visitantes un equipamiento totalmente renovado y actualizado. El museo exhibe una interesante colección centrada en los ámbitos paleontológico, histórico y territorial. No podemos olvidar el Museo de las Mariposas de Ribera de Cardós, que este año ha alcanzado los 1000 ejemplares.
Dentro de las novedades de este año cabe destacar también el nuevo Morera, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Lleida que ha abierto recientemente sus puertas, y el nuevo albergue de peregrinos que el Ayuntamiento de Tàrrega ha habilitado en Cal Trepat para aquellas personas que hagan el Camino de Santiago o el Camino Ignaciano. Estas novedades se suman así a otras propuestas para hacer en familia ya consolidadas, como el conjunto románico de Vall de Boí, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, la Seu Vella de la ciudad de Lleida, el poblado ibérico de los Vilars de Arbeca, las construcciones de piedra seca, los castillos de La Segarra y L’Urgell, las pinturas de la Roca dels Moros (El Cogul) y otros muchos elementos museísticos, monumentales, arquitectónicos y de valor histórico que están dispersos por la geografía leridana. Como colofón, cabe destacar la opción de viajar con el Tren dels Llacs, que ofrece a sus viajeros la posibilidad de descubrir unas vistas magníficas en el transcurso del trayecto desde el llano hasta el Pirineo, o las visitas al Parque Astronómico del Montsec, donde se puede contemplar uno de los mejores cielos de Europa, reconocido con el sello Starlight de la UNESCO.
Aventuras, naturaleza y patrimonio confluyen pues en la demarcación de Lleida, que ha forjado con años de trabajo una oferta turística de primer nivel que busca la calidad por encima de la cantidad y que abandera la sostenibilidad como una herramienta para preservar el bien más preciado que tiene: el territorio. Y si a esto le sumamos un equipo humano de profesionales que regentan una red de equipamientos y alojamientos de trato cercano y afable, obtenemos una combinación ganadora que hace que visitar Lleida sea garantía de éxito. Merece la pena aventurarse.
