MODERNISMO LEONÉS. Un viaje emocional


El esplendor que vivió la burguesía leonesa, cuando el siglo XIX se dio la mano con el XX, generó un auge constructivo renovador modernista, de formas vanguardistas y naturaleza pétrea, que seducen a cada paso, en una ruta cultural inigualable

La provincia de León alberga un fascinante patrimonio modernista, fruto de la trasformación económica y social que la provincia experimentó a finales del siglo XIX, y principios del XX. Donde emergió una pujante burguesía que hizo visible su poder mediante la arquitectura, con un estilo innovador que hacía furor en Europa, elegante y de líneas refinadas, para crear entornos urbanos agradables y optimistas. Dando lugar a un fantástico legado arquitectónico único e inspirador, que brinda su presencia más notable en la ruta que dibujan las ciudades de León, Astorga, La Bañeza, Bembibre y Ponferrada, invitando a un viaje emocional a través de una de las etapas históricas más floreciente de estas tierras.

El modernismo en la capital de León tuvo varios contribuyentes, pero Antonio Gaudí destaca como el principal arquitecto, por dejar una marca muy significativa con la construcción de la Casa Botines (1892), que es el emblema de la ruta modernista de la ciudad. Es recomendable iniciarla en el Café Victoria (1886) en la calle Ancha, un lugar puntal del siglo XIX, con una fachada marcada por miradores y balcones con forja que rezuma aires afrancesados.

Cerca de este café se encuentran la Capilla del Cristo de la Victoria (1884), de estilo neorrománico, y el Edificio Farmacia Merino (1872), que ha mantenido su mobiliario original desde su construcción. Enfrente de este edificio se encuentra la Casa del Maragato (1902), caracterizada por su fachada de ladrillo y miradores en los extremos.

Plaza Santo Domingo en León

A lo largo de la calle Ancha se suceden un gran número de joyas modernistas, donde destaca la mano del eminente Manuel Cárdenas en obras maestras como la del número 10. Un edificio de 1902 de estilo ecléctico construido en ladrillo. Del mismo arquitecto encontrará en el número 8 una de las construcciones más apreciadas del modernismo leonés, que data de 1904; dispone un precioso chaflán con mirador de hierro y vidrieras rematado por una cúpula. El autor, en la plaza de la Catedral, también erigió el Edificio de Correos y Telégrafos (1912-1918), construido en estilo historicista medievalista, con una estructura en forma de castillo.

En este paseo urbano por el ensanche leonés son innumerables las creaciones modernistas que le saldrán al paso, como Las Escuelas del Cid (1902), el Edificio Dámaso Merino (1903), el Edificio Pallarés (1922)…. Una sucesión de obras magistrales que le conducirán hasta la Casa Botines (1892), icono del modernismo leones y obra del genial maestro Antonio Gaudí. Un excelente punto y final a este paseo por la capital. En sus inicios este edificio fue un almacén textil, y está considerado como una de las piezas más interesantes de la arquitectura decimonónica española. Esta obra pertenece al período neogótico del artista, etapa en la que se inspiró en el arte gótico medieval. En la actualidad acoge un museo dedicado a la historia a la vida del artista, al arte y la pintura de los siglos XIX y XX

Casa de Botines en León.

Palacio Episcopal de Astorga.

A finales del siglo XIX Astorga era una ciudad muy próspera debido a una robusta industria chocolatera y una burguesía muy enriquecida. La diócesis, también disfrutaba de una muy buena situación económica debido a la opulencia que inundaba las capas altas de la sociedad, lo que permitió al obispo local, originario de Reus, encargar a su paisano Gaudí la construcción de un nuevo palacio episcopal tras el incendio del anterior. Es una de las obras más importantes del genio fuera de Cataluña. De estilo neogótico, el exterior se asemeja a un castillo medieval romántico, mientras que el interior tiene la disposición de una iglesia con planta de cruz griega.

El Palacio Episcopal de Gaudí, junto con otras obras modernistas de la época configuran en Astorga un conjunto arquitectónico de gran valor, como: Casa Granell, mandada construir en 1910 por Joan Granell, un destacado industrial chocolatero de Astorga, a Antonio Palacios Ramilo como su nueva residencia, erigiendo un edificio singular con una fachada coronada por un torreón modernista; la iglesia de San Andrés, situada en el barrio homónimo, fuera del recinto amurallado, fue construida según el proyecto de Manuel Hernández Álvarez-Reyero, con un diseño experimental en ladrillo visto, típico de la arquitectura industrial, esta iglesia modernista presenta elementos decorativos influenciados por la presencia de Gaudí en la ciudad; y el Palacete de Magín Rubio, este edificio albergó una fábrica de chocolate, la residencia del industrial Magín Rubio y un almacén de coloniales.

Actualmente, es el Museo del Chocolate. Diseñado por el arquitecto astorgano Eduardo Sánchez Eznarriaga a principios del siglo XX, combina sobriedad y modernismo.

La Bañeza

Pasear por el centro de La Bañeza es como descubrir un tesoro escondido de joyas arquitectónicas modernistas. Estas construcciones son un fiel reflejo de la transformación económica que vivió la sociedad bañezana a principios del siglo XX y de su impresionante auge comercial. El casco urbano está lleno de ejemplos de este estilo, con edificios de gran relevancia como la elegante Casa de Doña Josefina, el majestuoso Teatro Pérez Alonso y la histórica fábrica de harinas La Única. Los edificios modernistas de La Bañeza tienen un estilo distintivo. Se caracterizan por ser construcciones de una o dos plantas, utilizando materiales como ladrillo o canto rodado. Sus fachadas están adornadas con balcones y miradores, decorados con palmetas y rosetas. Estos detalles, casi siempre trabajados en forja, son el producto del talento y la destreza de los artesanos locales.

Ponferrada, capital de El Bierzo, acoge el edificio conocido popularmente como “La Obrera”, cerca del antiguo arco del Paraisín. Un inmueble de dos pisos diseñado por el destacado arquitecto catalán Victoriano Domenech, cuya hermosa fachada alberga magnificas influencias Art Decó. En su interior custodia la historia de la asociación que le da nombre, fundada en 1889 para brindar apoyo y protección a los más necesitados. La Obrera es mencionada en libros como “Pueblos de León” de José Pedro Pereira, que describe a Ponferrada como “la ciudad del dólar” y a La Obrera como un lugar donde los obreros jugaban su sueldo. César Gavela también la menciona en sus descripciones de la vida nocturna de Ponferrada. Roberto Colinas Bodelón describe las reuniones en La Obrera, donde los socios jugaban y bebían licores como el iscatón o el ojén. La Obrera se sostenía por la venta de licores y cafés a los obreros del ferrocarril. La sociedad también tenía un papel solidario: en 1931, contribuyó a la creación de un Comedor de la Caridad a petición del alcalde Francisco Puente Falagán.

Escalera interior Edificio «La Obrera» en Ponferrada

Última parada, Bembibre.

El Modernismo tardío dejó una impronta significativa en Bembibre, la capital del Bierzo Alto, con la construcción de diversas casonas que se convirtieron en residencia y lugar de trabajo de la creciente burguesía industrial de principios del siglo XX. Estas edificaciones albergaban a profesionales como médicos, notarios y comerciantes adinerados, reflejando una época de esplendor urbanístico entre 1868 y 1932. Durante este periodo la población vivió un renacimiento. Notables profesionales y empresarios, erigieron viviendas voluminosas y ostentosas que, aunque pertenecientes al Modernismo Tardío, también integraban elementos arquitectónicos de estilos anteriores. Algunas de estas construcciones han desaparecido con el tiempo, mientras que otras, protegidas por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), han perdurado hasta hoy. Entre estas últimas destaca la Casa de Villarejo, construida en 1919. Manuel Olano, un historiador local, ha investigado exhaustivamente estas casas modernistas y ha documentado sus características en un informe detallado. Francisco Frades, un maestro de obras zamorano asentado en Bembibre, fue una figura clave en la construcción de estas edificaciones.

La Casa de Villarejo es la más representativa, con su diseño palaciego de tres alturas, rematada por una estructura triangular adornada con volutas que evocan olas marinas y una figura femenina emergiendo como una ninfa acuática. Otras construcciones destacadas son: Casa de Hijos de Higinio González (1909), reconocida por su mirador metálico y el uso decorativo del ladrillo visto; Casa de Criado (1916), con influencias neoclásicas en su diseño; Casa de Eloy Reigada (1922), caracterizada por sus dos miradores y balaustradas, en armonía con una ornamentación barroca; Casa del médico José Cubero (1919), decorada con motivos neobarrocos; y Casa Santín (1932), la mejor conservada, con influencias germanas evidentes en su decoración.

Las casonas de Bembibre son testigos mudos de una era dorada que, pese al paso del tiempo y la modernización, aún cuentan su historia. La reciente decisión de transformar la Casa de Villarejo en un centro cultural y museo es un paso hacia la conservación y valorización de este patrimonio arquitectónico, permitiendo que las generaciones futuras conozcan y aprecien esta rica herencia histórica.

Casa Villarejo en Bembibre

Más información

Deja un comentario