La estación andorrana es la más extensa de los Pirineos con 215 km de pistas esquiables y las mejores condiciones de nieve. El destino para los amantes de la exclusividad y la gastronomía, actividades llenas de glamur y el après-ski más fashion
Si existe una estación de esquí que desprende glamur por cada uno de sus rincones esta es, sin duda, Grandvalira. Este dominio ubicado en Andorra cuenta con 215 km de pistas esquiables y puede presumir de ser la más extensa de los Pirineos, así como de poder ser una garantía de nieve gracias a su privilegiada ubicación y a su extensa red de innivación que cubre un 66% del dominio.
Grandvalira tiene un poder hechizante. Los que la han visitado lo saben, y por eso se ha convertido en un destino obligado para los amantes de la nieve. Y es que la experiencia en la estación va mucho más allá del esquí, ofreciendo un abanico infinito de fascinantes propuestas que convertirán el viaje en un recuerdo que perdurará en la memoria.

Los aficionados al esquí pueden empezar el día siendo los primeros en deslizar por las pistas y estrenar la nieve recién pisada gracias al servicio Primera Nieve, antes incluso de que abran las pistas, para luego tomar un buen desayuno en el restaurante Pi del Migdia, que ofrece una carta gourmet en un ambiente de montaña de lo más acogedor. Sin duda, la posibilidad de descender a toda velocidad por la pista Aliga, una pista negra de Copa del Mundo, es un aliciente para los esquiadores más expertos. Aunque si no se tiene el nivel, tampoco es problema. Grandvalira cuenta en sus escuelas de esquí con Top Class, un servicio Premium dirigido a todo tipo de niveles, de principiante a perfeccionamiento, para aprender con los mejores monitores de la estación, una innovadora metodología con video-correcciones y otras opciones de confort como acceso a las salas VIP o la recogida en el hotel.
Las montañas nevadas de Grandvalira se pueden descubrir de otras maneras más allá del esquí. Una de las actividades más mágica es la excursión en mushing, trineos tirados por perros que adentrarán al viajero en los bosques andorranos con el único sonido del trineo deslizándose por la nieve. Los más aventureros, pueden optar por las motos de nieve, que aportan un plus de adrenalina, como las actividades del Mon(t) Magic de Canillo en la que podrán volar con la tirolina de más de medio quilómetro que cruza el valle llegando a velocidades de hasta 80 km/h. Allí también se puede disfrutar de la sensación del viento en la cara lanzándose por el tobogán de montaña Màgic Gliss, también de más de medio quilómetro, que discurre por el bosque mostrando un paisaje de espectacular belleza.

Gastronomía de altura en los restaurantes de Grandvalira
La visita a Grandvalira obliga a pasar por alguno de sus restaurantes más icónicos, donde se cuida cada detalle del ambiente y se trabaja con alimentos de calidad y primando el producto de proximidad.
Este invierno el galardonado chef Nandu Jubany, con una estrella Michelin y cinco soles Repsol, estrena una nueva aventura en la nieve transformando la Brasserie Piolet y el Vodka Bar para ofrecer una carta de montaña variada y de calidad que combina con un après-ski dinámico y experiencias gastronómicas nocturnas. Una propuesta que se une a la intimidad que desprende el restaurante bulthaup Grau Roig, un tubo de vidrio ubicado en medio de la nieve, o a la elegancia del Wine & Meat Bar by Jean Leon, un restaurante a 2.250 m de altura donde una curada selección de vinos acompaña carnes y verduras a la brasa, con cortes nobles como la carne de vaca Txogitxu o de ternera Wagyu.

Con la caída del sol afloran las experiencias nocturnas en los diferentes restaurantes de la estación, que adaptan los menús para ofrecer cenas de altura.La vivencia se convierte en toda una aventura puesto que para acceder a estos restaurantes ubicados en medio de las pistas y a gran altura habrá que ir en retrack.
Los amantes de la buena cocina pueden apuntarse también a alguna de las jornadas gastronómicas del Snow Club Gourmet, que este año traerá chefs de primer nivel como Paolo Casagrande (3* Michelin), Juanjo López (2 soles Repsol), José Sánchez (2 soles Repsol), Ugo Chan (1* Michelin) y los artistas del Pampeana & Lana de Madrid.

Música y après-ski
Las terrazas de los distintos sectores ofrecen un ambiente divertido y ameno todo el día, con toques de exclusividad como el que se puede vivir en la In the Snow Veuve Clicquot tomando una copa de este champán francés, con las performances de la moderna IQOS Terrace o la música del CBbC Costa Rodona, el snow lounge del famoso local ibicenco.
Aunque la fiesta por excelencia de Grandvalira se encuentra en L’Abarset una vez cierran las pistas, con su famoso après-ski que ya la ha catapultado como la cima del aprés-ski. El mítico local del Tarter vuelve esta temporada con una carta diurna y nocturna renovada, y las mejores propuestas musicales con una estimulante agenda llena de DJ de renombre internacional y divertidas fiestas Bresh y Brunch Electronik que traerán la mejor música electrónica del momento.

Dormir a 2.000 m de altura rodeado de nieve y estrellas
Epic Andorra propone combinar la jornada en la nieve con estancias en alojamientos únicos y singulares ubicados dentro de la estación de esquí. La velada va acompañada de una propuesta gastronómica, de la que este año también se encargará el citado chef Nandu Jubany. Cada alojamiento puede ofrecer experiencias completamente personalizables, como practicar heliesquí y dormir en la Cabana Piolet, una cabaña de lujo en medio del bosque a 2.000 m de altitud, o por ejemplo bañarse en el jacuzzi de la terraza del Domo Lodge, una estructura en forma de iglú y techo transparente para ver las estrellas. Una aventura única donde soñar despierto y rodeado de un paisaje idílico en medio del invierno infinito de Grandvalira.
