Además de sus magníficos chocolates y su excelente gastronomía, la región de Flandes, puede presumir de su excelsa cultura y su belleza natural. Le boat, la empresa líder en alquiler de embarcaciones, permite redescubrirla a tu propio ritmo y surcar el río Lys entre molinos, praderas, pantanos, castillos y ciudades góticas muy animadas.
El turismo fluvial en Flandes ofrece una experiencia fascinante a través de sus tierras bajas, ganadas al mar, creando un refugio ideal para las aves marinas. Esta región cuenta con una compleja red de ríos y canales que se extiende por más de 1500 kilómetros, siendo perfecta para quienes inician en la navegación. Navegar por los canales de Flandes es una aventura que te lleva a enclaves maravillosos rodeados con ciudades góticas trufadas de molinos, verdes praderas, castillos, iglesias, catedrales, museos y galerías de arte. Otro aliciente, nada desdeñable, es poder disfrutar de sus famosos chocolates y cervezas artesanas.
Flandes es un destino rico en historia, arte y cultura, con más de 470 castillos, de los cuales 50 se encuentran en los alrededores de Brujas, conocida como la «Venecia del Norte» por sus más de 80 puentes y canales. Esta ciudad es un centro cosmopolita y comercial, y una de las más prósperas de Europa.

Después de recibir unas clases básicas de navegación, subimos a bordo de nuestro barco a motor ‘Horizon 4’ de 13 metros de eslora, en la base de Le Boat, situada a las afueras de Nieuwpoort. Con capacidad para alojar hasta 9 personas, esta embarcación ofrece un amplio espacio ideal para familias o grupos de amigos que buscan disfrutar de unas vacaciones navegando.
Está completamente equipada para garantizar una experiencia cómoda y agradable, con una cocina que incluye nevera, fogones, fregadero, microondas y horno, permitiendo preparar comidas deliciosas mientras navegas. Además, cuenta con un salón amplio con zona de comedor y cómodos sofás donde relajarse después de un día de aventuras.
Las cuatro cabinas dobles, cada una con baño privado, ofrecen privacidad y confort para todos los ocupantes. También dispone de aire acondicionado y calefacción, lo que asegura una temperatura agradable en cualquier época del año. La embarcación también cuenta con propulsores en proa y popa, lo que facilita las maniobras de aproximación y amarre en las esclusas. Como complemento perfecto, dispone de bicicletas para realizar paradas en el camino. El precio para alquilarlo en temporada alta es de unos 5000 euros por semana.

Deinze is also known as the former starting location of the Gent-Wevelgem, from 1934 until 2004. The Gent-Wevelgem is a cycle road race held every year in late March. Followers of the race refer to it as the sprinters classic due to the flatness of the course’s ending.
Navegando rumbo a Brujas
Tras atracar la primera noche en las afueras de Ostende, en un amarradero publico, uno de los pocos en toda la ruta, seguimos nuestro recorrido dirección a Brujas, a la cual llegaremos en tan solo seis horas y después de haber pasado las únicas dos esclusas del recorrido, además de 14 puentes.
A diferencia del Canal du Midi, en cual las esclusas son la nota predominante, en nuestro recorrido de una semana por Flandes únicamente encontraremos dos, el resto son puentes que tras una llamada telefónica identificando nuestro barco y la dirección a la que vamos se irán abriendo a nuestro paso, eso sí, siempre que nos encontremos dentro del horario de funcionamiento. Otra de las diferencias radica en que en Flandes está totalmente prohibido atracar en la naturaleza y deberemos hacerlo siempre en lugares habilitados para ello o bien en puertos deportivos. Nuestro destino en Brujas, es el puerto deportivo de Flandria, a tan solo diez minutos caminando del centro de la ciudad.

Brujas, la Venecia del Norte.
Brujas es una de las ciudades más románticas de Europa. Pasear en calesa por sus calles empedradas, navegar en barca por sus canales, caminar por el casco histórico, o saborear su gastronomía en alguno de los doce restaurantes con estrellas Michelin premiados este año, son algunos de los highlights de una ciudad casi perfecta.
No se necesitan muchas palabras para describir Brujas, aunque la mayoría de los tres millones y medio de turistas que lo visitan anualmente se empeñan en compararlo con un museo al aire libre, un viaje al pasado, o un cuento de hadas hecho realidad.
Los puentes son un denominador común en esta ciudad medieval, necesarios para poder flanquear la multitud de canales que serpentea por la ciudad. Su mayor atractivo es su casco histórico, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, y que mantiene intactas las estructuras arquitectónicas medievales. Las guerras mundiales pasaron casi desapercibidas en esta ciudad, en la que viven 120.000 personas, que se desplazan mayoritariamente en bicicleta por sus calles adoquinadas.

The Church of Our Lady in Deinze is one of the last buildings in the Scheldt Gothic style. The church is located on the Leiedam and the Emiel Clausplein, in the city centre. The first church building stood in Deinze in the ninth century. Poppo, abbot of the Stavelot Abbey and born in Deinze, donated relics to the church after his return from the Holy Land. These were built into a wall in the church. The current church was built after a fire in the 14th century. On 13 May 2011, the previously nameless square next to the church was christened Sint-Poppoplein.
Los paseos en calesa son una de las formas más cómodas de conocer la ciudad y se les suele ver circulando durante todo el día por los alrededores de la plaza Markt, al igual que en otros puntos frecuentados por turistas. Uno de los sonidos más familiares de Brujas es el sonido de las herraduras en el empedrado de las calles.
La plaza mayor, llamada Markt, representa el corazón de Brujas, y es la más bella de toda la ciudad. Está ubicada en un gran espacio abierto rodeado de edificios de un gran valor arquitectónico y en cuyo centro se alza un monumento dedicado a Jan de Breydel y Pieter de Coninck, dos cabecillas populares que encabezaron la rebelión contra los franceses en 1302. La plaza fue restaurada en 1996, y desde entonces está prohibida la circulación de coches. Al sur de la plaza se encuentra el campanario Belfort. Este campanario del siglo XIII, situado en la plaza Mayor, es uno de los iconos de la ciudad. Su torre octogonal se eleva hasta los 83 metros de altura, proporcionando unas maravillosas e incomparables vistas de 360º de la ciudad, no en vano esta edificación se utilizaba antiguamente como torre de vigilancia para detectar posible incendios.

Junto al ayuntamiento se encuentra la Heilig Bloed Basiliek, o lo que es lo mismo la Basílica de la Santa Sangre. Fue construida en el siglo XII como la capilla de la residencia del Conde de Flandes. Su tesoro, es un relicario que alberga un ánfora, que, supuestamente, dicen que contiene unas gotas de sangre de Cristo. Durante el mes de mayo, coincidiendo con en el Día de la Ascensión, se celebra una procesión llamada Heilig Bloedprocessie, en la cual el relicario se pasea por la ciudad.
Partiendo de la plaza de Ayuntamiento por la calle Braambergstraat, se pasa por un bonito arco. A este callejón se le conoce como Blinde Ezelstraat (el callejón del Burro Ciego), y desemboca en el antiguo mercado de pescado, que todavía funciona bajo unas arcadas del siglo XVIII.
Caminando hacia el noreste de la ciudad, llegamos hasta el barrio judío (Jeruzalemkerk), lugar en el cual se ubica el Kantcentrum. Bajo sus paredes se encuentra el centro del encaje de Brujas, manteniéndose la tradición, mediante una escuela que intenta formar a los nuevos artesanos que estén interesados. Una docena de abuelitas, tejen sin parar el encaje con los bolillos que hicieron famosa a Brujas siglos atrás, mientras algunos turistas las observan, les preguntan y las fotografían. En el siglo XV Brujas cultivó el arte del encaje como nadie. Su producción de encaje de bolillos fue unida a su declive como antigua potencia comercial. Esta moda causó furor en toda Europa, así que todas las ciudades de Flandes se dedicaron con esmero a tejer encajes, aunque cada una se especializó en un punto diferente. El de Brujas era el punto del hada, el más delicado. Pocos son los que hoy en día son capaces de realizarlo, además de la dificultad que entraña encontrar materiales tan finos, unido al mercado oriental, que acapara el comercio mundial de los encajes elaborados en serie. Si seguimos caminando por Peperstraat hasta toparnos con el canal principal que rodea la ciudad, llegamos hasta la Kruispoort, una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad en la época medieval, que data de 1297, época en la que Brujas estaba amurallada. Fue construida por los arquitectos Jan van Oidenaerde y Maarten Van Leuven y su misión era la proteger a la ciudad. La muralla fue demolida en el siglo XV, pero todavía se conserva la puerta principal y el foso.

Gante, el corazón histórico de Flandes.
Tras 5 horas de navegación y tras atravesar cuatro puentes llegamos a Gante. La idea es pasar dos noches para aprovechar al máximo la ciudad. Amarramos en el puerto deportivo de Jachthaven Lindenlei, en el mismo Río Lys, a tan solo 400 metros del centro de la ciudad. La ventaja de atracar en los puertos es que se pueden volver a llenar los depósitos de agua y recargar las baterías.
Gante, una de las ciudades más fascinantes de Bélgica, destaca por su rica historia, su arquitectura medieval y sus encantadoras calles llenas de vida. Situada en la región flamenca, esta ciudad vibrante ha sido testigo de innumerables cambios a lo largo de los siglos, pero ha logrado mantener su esencia medieval que cautiva a cada visitante. Entre sus principales atractivos, sobresale la zona del muelle, un icono de la ciudad, con sus típicas casas de ladrillo de los gremios de artesanos, que evocan el esplendor de épocas pasadas.

Uno de los lugares más pintorescos y visitados de Gante es el muelle, conocido como el Graslei, un pintoresco paseo fluvial donde se alinean edificios históricos de los siglos XIII y XIV. Las casas de ladrillo del gremio de los artesanos son el alma de esta zona, con sus fachadas que parecen contar historias de gremios medievales dedicados a la construcción de barcos, la industria textil y otros oficios esenciales para la ciudad en sus tiempos de esplendor. Hoy, el Graslei es un lugar perfecto para pasear, disfrutar de una bebida en sus terrazas o simplemente admirar la belleza arquitectónica del lugar.
Imposible no hablar de Gante sin mencionar su imponente Castillo de los Condes de Flandes (Gravensteen). Esta fortaleza medieval, que data del siglo XII, se alza majestuosamente en el centro de la ciudad, ofreciendo una visión espectacular del pasado medieval de Gante. A lo largo de los siglos, ha servido como residencia de los condes de Flandes, fortaleza defensiva y prisión, y hoy es uno de los museos más visitados de la ciudad. Recorrer sus torres, murallas y pasadizos es un viaje al pasado medieval, donde los visitantes pueden explorar exposiciones sobre armas, torturas medievales y la historia de la ciudad.
No lejos del castillo, se encuentra una de las joyas del patrimonio arquitectónico de Gante: la Iglesia de San Nicolás (Sint-Niklaaskerk). Construida en el siglo XIII, esta iglesia es un maravilloso ejemplo del estilo gótico flamenco, con una impresionante torre que se eleva hacia el cielo, visible desde varios puntos de la ciudad. El interior de la iglesia es igualmente impresionante, con su solemne atmósfera, grandes vitrales y una colección de arte religioso. San Nicolás es un lugar de calma en medio del bullicio de la ciudad y un claro reflejo de la devoción religiosa de antaño.

El Belfort van Gent o Campanario de Gante es otro de los elementos más característicos de la ciudad. Esta torre medieval, de 91 metros de altura, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y ofrece unas vistas espectaculares de Gante y sus alrededores. La torre fue construida en el siglo XIV como símbolo de la autonomía de la ciudad y, además de albergar el campanario, en sus alrededores se puede observar una exposición sobre la historia de Gante y su campanario. Subir hasta lo alto de esta torre es una experiencia única que permite disfrutar de una panorámica impresionante.
Gante también es conocida por sus tradiciones culinarias, y uno de los lugares más singulares es la tienda de mostaza Tierenteyn, fundada en 1790. Esta tienda se ha mantenido fiel a sus raíces, ofreciendo mostaza artesanal de la más alta calidad, que se ha convertido en un emblema de la gastronomía local. La mostaza de Tierenteyn es famosa por su sabor fuerte y auténtico, y los visitantes suelen llevarse un frasco como souvenir de su paso por Gante.
Además de estos lugares destacados, Gante ofrece una rica variedad de museos, galerías de arte y monumentos. El Museo de Bellas Artes (MSK) alberga una impresionante colección de arte flamenco, mientras que el Museo STAM ofrece una mirada profunda a la historia de la ciudad. El barrio de Patershol, con sus calles medievales, y el Korenmarkt, una animada plaza central rodeada de cafeterías y tiendas, son lugares que invitan a perderse en su laberinto de historia y cultura.

Deinze la navegación más bonita de Flandes
De Gante ponemos rumbo a Deinze, la excusa perfecta para surcar el tramo más hermoso de navegación de toda la región de Flandes. Hermosos prados verdes trufados a derecha e izquierda de casas solariegas en un recorrido sinuoso de cinco horas de navegación.
Deinze es una ciudad tranquila a orillas del río Lys. Es conocida por su arquitectura medieval, paisajes pintorescos y una rica tradición cervecera. Esta fuera del circuito turístico habitual, lo que implica dejar a un lado el bullicio y las aglomeraciones de otras ciudades, lo cual se agradece. Una de las principales atracciones, aunque se encuentra en las afueras y será necesario hacer una agradable excursión en bicicleta, es el majestuoso Castillo de Ooidonk, una fortaleza medieval que data del siglo XVI. Este castillo, rodeado de un foso y hermosos jardines, ofrece visitas guiadas que permiten explorar su historia y arquitectura. También cuenta con un restaurante, el Café Het Koetshuis Ooidonk, en el que se pueden degustar deliciosos platos tradicionales y cervezas artesanas.
Regreso hasta Nieuwpoort.
Nuestro viaje esta tocando su fin y toca dar media vuelta y poner rumbo a Nieuwpoort, nuestro destino final. Todavía nos falta pasar una última noche en Brujas y aprovechar para comprar los últimos recuerdos. Brujas, la ciudad de los puentes, nunca defrauda y conforma el colofón perfecto a este maravilloso viaje.
