LAPONIA FINLANDESA, en medio de la nada.

Al norte del Circulo Polar Ártico, en tierra de vastas extensiones, es posible visitar la casa de Papa Noel, disfrutar de las auroras boreales o realizar un sinfín de actividades relacionadas con la nieve.

Laponia, es un país mágico, situado al norte de Europa entre Suecia y Rusia, en el que viven más renos que personas. Visitar Laponia es adentrarse en el silencio y la nieve, rodeados de una naturaleza casi intacta. Llegar hasta aquí te otorga la posibilidad de sentirse casi como un explorador, y revivir de nuevo los tiempos de las primeras rutas polares. Se trata de experiencias que difícilmente se pueden encontrar en otras latitudes del planeta. Muchos visitan el país en verano, otros prefieren soportar un poco de frío a cambio de vivencias increíbles.

Cuando se acerca el solsticio de invierno casi no hay luz en la Laponia finlandesa, que, igual que todo el norte de Escandinavia, se prepara para la larga noche. Pero justo es en estos días tan oscuros cuando el cielo puede iluminarse con ese fuego misterioso de la aurora boreal, y las luces fantasmagóricas deambulan sigilosas por el horizonte. Según una leyenda sami, se trata de un zorro que corre por las mesetas árticas golpeando con su cola la nieve. Debido al impacto, saltan chispas que iluminan el cielo con destellos de luces. Todo un espectáculo!

Aurora boreal en Salla, Lapland

Según me comenta Annukka Jarkko, mi guía finlandesa que habla perfectamente el español, estoy de suerte. La semana anterior las temperaturas rondaban los -15ºC durante el día, pero hoy, el sol ha hecho acto de presencia y se espera un clima perfecto con temperaturas de alrededor de -5ºC. El cielo está abierto por lo que, con un poco de suerte, esta noche tendremos la posibilidad de ver en directo las también llamadas luces del norte.

Rovaniemi, en tierras de Papa Noel

El Rio Kemijoki, está totalmente helado a su paso por Rovaniemi. El Lumikki, que antaño solía ser un barco de pasajeros se encuentra varado entre el hielo junto al Hotel Pohjanhovi y la gente se pavonea haciéndose selfies junto a él, caminando sobre las aguas heladas del rio. No son los únicos en aprovecharse del espacio brindado temporalmente por la naturaleza. El curso del río también sirve de improvisado circuito para las motos de nieve que se adentran en el bosque en busca de aventura.

En Rovaniemi es recomendable visitar el museo Arktikum para conocer como era la vida y los orígenes de la cultura sami antaño. No muy lejos, caminando, se encuentra el museo Korundi, en el cual también se muestra mucha de la cultura finlandesa, pero en este caso a través del arte contemporáneo. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue quemada y destruida completamente por los nazis. Posteriormente, fue rediseñada totalmente por el gran arquitecto nacional Alvar Aalto, quien trazó de nuevo el plano de la ciudad, dándole forma de asta de reno, dejando el legado de dos edificios singulares, la biblioteca y la Casa Lapia.

El puente de Jätkänkynttilä en el rio Kemi en Rovaniemi,

Papá Noel

Los que viajan con niños no pueden perderse el Santa Claus Village, en las afueras de la ciudad, donde se encuentra la villa de Papá Noel. Durante todo el año los niños pueden entregar personalmente allí sus cartas a Santa Claus, quien siempre dispone de algunos minutos para conversar y hacer que la magia perdure. Joulupukki, tal y como es conocido el Santa Claus finlandés, recibe miles y miles de cartas en las que niños de todo el mundo expresan sus deseos e ilusiones. En la oficina de correos se muestra una selección de algunas cartas que llegan desde todo el mundo.

Anexo a este edificio, diversas tiendas compiten para vender recuerdos relacionados con la Navidad, y en el edificio contiguo se encuentra el Artic Circle Snowmobile park, un pequeño hotel de hielo que cuenta con un restaurante en el que, por supuesto, todo se encuentra congelado, desde la barra, hasta los vasos de chupito que se utilizan para degustar el auténtico y original licor de Regaliz Koskenkorva Salmiakki, que solo con olerlo puede hacer que entres en calor. Después de esto, uno ya está preparado para salir al exterior y bajar por una de las pistas de hielo que tienen preparadas para deslizarse sentados sobre grandes neumáticos.

Cenar en el restaurante Santamus, en este mismo complejo lúdico, es algo más que poder degustar carne de reno y otras delicatesen de la zona. Su propietario, el creativo y showman Matti Korva, presta un espectáculo ambientando con música de su propia cosecha y efectos especiales que amenizan la velada.

Pero visitar únicamente la ciudad de Rovaniemi es casi como quedarse a las puertas de la gran inmensidad.

Oficina de Papá Noel, Rovaniemi.

Dormir en un iglú

Una de las cosas más excitantes que se puede hacer en Laponia es pasar la noche en un iglú de hielo. Siguiendo en dirección norte por la carretera 79 llegamos hasta el Artic Snow Hotel, un hotel especial y único compuesto por iglús y cabañas que permiten disfrutar al 100% de la naturaleza. Todos los inviernos se levanta de nuevo a partir de inmensos bloques hielo y nieve. Junto a la cabaña central se encuentra la recepción, la Galería de Hielo, el bar de hielo, el restaurante de nieve más grande del mundo, y la capilla de hielo. Por lo visto no hay nada más exótico que casarse entre estas paredes efímeras, aunque la noche de bodas puede resultar algo gélida.

Salla, en medio de la nada

Un poco más al noreste, en Salla, la vida ártica acentúa sus rasgos. Las típicas casas, pintadas de rojo oscuro y ubicadas en amplios espacios, parecen postales navideñas.

La carne de reno cuelga en los jardines secándose. Es otro ritmo de vida, más sosegado, en el que el stress no tiene cabida. Es un lugar en el que se puede respirar aire fresco, observar la belleza de la naturaleza, nadar en un lago de aguas cristalinas (cuando es verano), y, por supuesto, sentir la magia de la noche polar y disfrutar de una buena fogata. Salla es un pueblecito pequeño, fronterizo a Rusia, en el que únicamente viven 5.000 habitantes y 10.000 renos! Aquí, en invierno, todo gira alrededor de la estación de esquí y de las actividades relacionadas con la nieve. En el año 2009 recibió el premio a la Estación de Esquí del año, acogiendo pruebas del Campeonato del Mundo de esquí en sus tres pistas negras. Es ideal para todos los niveles. Sallatunturi, como aquí se la conoce, alberga 10 pistas de esquí alpino y 147 km para practicar de esquí de fondo, de los cuales 42 km están iluminados.

Hotel helado en Rovaniemi.

Las excusiones en moto de nieve permiten hacerse una idea de la majestuosidad de la naturaleza que rodea esta zona. Suelen llegar hasta la frontera rusa e incluyen la visita a una granja de renos y la comida a base de sopa y salchichas alrededor de una gran hoguera.

Desde el Salla Reindeer Park, es posible realizar infinidad de actividades como, por ejemplo, paseos en trineo tirados por huskies o renos, pesca en hielo o excursiones con raquetas de nieve. La excursión nocturna en trineo con renos es la que más adeptos congrega, sobretodo en días despejados en los que es más que probable tener la suerte de poder contemplar la aurora boreal. De todas la actividades que se ofertan hay una que llama particularmente la atención, el esquí con renos. El esquiador se agarra con una mano a una cuerda, atada a un arnés de cuello que pasa por debajo de las patas del reno. Ésta es la que se usa para ser arrastrado. En la otra mano, el esquiador tiene cogida otra cuerda, que pasa por el lateral del reno, con la que golpea al reno para que coja velocidad. Los renos llegan a alcanzar los 60 km/h. Una auténtica locura para todos aquellos ávidos de descargar adrenalina!

Motos de nieve en Salla.

Más información:

Oficina de Turismo de Rovaniemi

Oficina de Turismo de Salla

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