En pleno corazón del distrito histórico de los canales de Ámsterdam, protegido por la UNESCO, el Andaz Amsterdam Prinsengracht redefine el concepto de hotel boutique de lujo a través de una obra total firmada por el célebre diseñador holandés Marcel Wanders. Levantado en lo que antaño fue una biblioteca pública anodina, hoy este hotel de cinco estrellas operado por Hyatt se ha convertido en un universo fantástico donde el diseño maximalista, la historia holandesa y la vida moderna conviven de forma sorprendente.
Situado en el canal Prinsengracht y a pocos pasos de las Nueve Calles, Jordaan, museos, cafés y tiendas, el Andaz disfruta de una ubicación privilegiada para quienes desean explorar Ámsterdam a pie. El espíritu creativo del barrio se refleja en cada rincón, algo que no sorprende al conocer que el propio estudio de Wanders se encuentra a pocas calles de distancia. Esta coincidencia geográfica explica la perfecta sintonía entre el hotel y su entorno: ambos comparten el mismo ADN artístico y vibrante.

Desde el primer momento, el vestíbulo-atrio impresiona con un techo de cristal del que cuelgan esferas lunares y campanas gigantes iluminadas, combinadas con lámparas clásicas para evocar una bóveda celeste moderna. Este Observatorium, concebido para transmitir la fascinación de la ciudad por la navegación y la astronomía, establece el tono del resto del edificio. Alfombras con mapas náuticos, paredes inspiradas en el azul de Delft, sillas rojas con forma de tulipán y esculturas del “Príncipe de los Sueños Perdidos” se integran en un espacio lúdico que invita a la contemplación.
Las 122 habitaciones y cinco suites continúan este juego entre fantasía y tradición. La luz natural inunda los espacios gracias a grandes ventanales, mientras que detalles como lavabos pintados a mano, clogs decorativos, papeles pintados con motivos de Delft o las célebres “Connected Polarity” —fotografías que combinan objetos inconexos, como peces y cubiertos— sugieren el espíritu tolerante y abierto de Ámsterdam. El diseño favorece el uso del espacio con planos abiertos donde el área de descanso se funde con la de baño, y en algunas categorías las vistas al canal completan la experiencia. La Prinsengracht Suite, la más grande del hotel, ofrece además la terraza privada más amplia de la ciudad.

El Andaz cuenta con instalaciones que equilibran creatividad y bienestar: un gimnasio bañado por luz natural, sauna, baño de vapor y el tranquilo Essence Spa. Un romántico jardín secreto conecta los edificios de Prinsengracht y Keizersgracht, y sirve como refugio verde para huéspedes que buscan desconectar o practicar yoga con auriculares.
La propuesta gastronómica también destaca por su personalidad. En Bluespoon Restaurant, bajo la batuta de chefs que abrazan la cocina de proximidad, los platos reinterpretan la tradición holandesa con un toque moderno. El bar ofrece cócteles imaginativos en un entorno relajado y de estética azul profunda. Otra opción es Barstro Prins & Aap, donde la cultura neerlandesa se combina con un ambiente travieso y nocturno que incluye eventos tan originales como sesiones de bingo drag.
El Andaz Amsterdam Prinsengracht no solo celebra el diseño, sino también la creatividad contemporánea. Más de cincuenta pantallas distribuidas por el hotel exhiben una colección única de videoarte que acompaña al huésped en cada recorrido. A ello se suman compromisos de sostenibilidad, como sistemas de eficiencia energética y jardines verticales.
En conjunto, el Andaz Amsterdam Prinsengracht es mucho más que un hotel: es una experiencia inmersiva en el imaginario holandés, una mezcla exquisita de historia, diseño audaz y hospitalidad que convierte cada estancia en un viaje sensorial por el alma de Ámsterdam.
