En el Centro de fotografia Kbr en Barcelona.
La Fundación Mapfre inició su programación dedicada a la fotografía en 2009 con una gran exposición sobre Walker Evans, y ahora, diecisiete años después, vuelve a rendirle homenaje con una nueva muestra centrada en su obra; del 26 de febrero al 24 de mayo. Este fotógrafo es una figura clave en la historia de la fotografía, en gran parte por su manera de mirar el mundo: reflexiva, honesta y alejada de lo artificial. Frente a imágenes exageradas o teatrales, Evans apostó por una fotografía directa, analítica y con un fuerte componente poético.

Desde joven, Evans mostró interés por la escritura, lo que influyó en su forma de contar historias a través de imágenes. Comenzó su carrera fotográfica en la década de 1920, tras pasar un tiempo en París, y trabajó durante más de cincuenta años. A lo largo de ese tiempo, produjo algunas de las fotografías más icónicas del siglo XX. Sus temas fueron muy variados: desde escenas callejeras captadas de forma espontánea hasta estudios detallados de edificios. Sin embargo, sus imágenes más famosas son las que tomó en el sur de Estados Unidos a partir de los años treinta, donde retrató la vida cotidiana con gran sensibilidad.

Evans también supo adaptarse a los cambios técnicos y artísticos de su época. En sus últimos años experimentó con la fotografía en color utilizando cámaras Polaroid. A pesar de la diversidad de su obra, siempre mantuvo un interés constante por la vida cotidiana y por capturar la esencia de una sociedad en transformación, cada vez más centrada en lo inmediato.
Hoy en día, sigue siendo un referente por su estilo sencillo pero muy cuidado, con composiciones equilibradas que evitan la rigidez. Además de fotógrafo, fue editor, escritor y diseñador, implicándose en cómo se difundía su trabajo. La exposición “Walker Evans. Now and Then” reúne 231 piezas organizadas en doce secciones temáticas, mostrando tanto sus obras más conocidas como otras menos difundidas, incluidas sus fotografías en color.
