Relojes MB&F: máquinas artísticas que desafían el tiempo.

En el universo de la alta relojería contemporánea, MB&F (Maximilian Büsser & Friends) sigue siendo un laboratorio creativo en estado puro, fusionando microingeniería, escultura cinética y una narrativa estética difícil de encajar en moldes tradicionales. Dos décadas después de su nacimiento en 2005, la marca suiza se encuentra en pleno auge de innovación, con colecciones que desafían tanto a la tradición como a las convenciones del mercado del lujo.

La llegada de 2026 consolida un momento definitorio para MB&F. El año comienza con el lanzamiento del Legacy Machine Sequential Flyback EVO, una reinterpretación del cronógrafo que ha estado en el centro de atención desde su primera versión. Esta pieza combina dos cronógrafos integrados con un mecanismo de flyback —que permite reiniciar mediciones con un solo gesto— y un interruptor “Twinverter” que habilita múltiples modos de cronometraje, desde independiente hasta acumulativo y secuencial. El conjunto se aloja en una caja de titanio de 44 mm, con una resistencia al agua de 80 m y el sistema de absorción de impactos FlexRing, lo que lo sitúa entre los cronógrafos más radicales y funcionales del momento.

Este modelo no es una mera curiosidad mecánica: representa la voluntad de MB&F de aplicar creatividad técnica a funciones útiles, sin renunciar a su filosofía de relojes como «máquinas horológicas» tridimensionales. Esa misma filosofía atraviesa otras líneas como las Legacy Machines más clásicas, que reinterpretan complicaciones históricas a través de movimientos espectaculares y detalles que son tan técnicos como artísticos.

La estrategia de MB&F en 2026 también se apoya en su legado y en colaboraciones que amplían su horizonte. Durante 2025, la marca expandió su oferta con piezas como el HM11 Art Deco, una reinterpretación arquitectónica de su Horological Machine, y el SP One, su primer reloj de vestir con una silueta elegante y una arquitectura de movimiento abierta que recuerda a un objeto de arte más que a un reloj convencional.

Este enfoque expansivo ha sido acompañado por decisiones estratégicas relevantes: la entrada de un socio minoritario con profundo conocimiento del sector, lo que apuntala la estabilidad financiera sin sacrificar autonomía creativa.

Paradójicamente, mientras MB&F explora terrenos futuristas y escultóricos, también ha logrado capturar la imaginación de los coleccionistas tradicionales. La serie Legacy Machine, con su equilibrio entre herencia y audacia, demuestra que la marca no solo vive de su estética radical, sino que también puede rehumanizar complicaciones clásicas —como calendarios perpetuos o balances suspendidos— para una nueva generación de entusiastas.

Para 2026, la narrativa de MB&F es clara: no hay zona prohibida en la relojería. Cada creación rompe con convencionalismos y busca sorprender, tanto en su estética como en su complejidad técnica. Su producción sigue siendo limitada, meticulosamente cuidada y casi artesanal, pensada para una comunidad global de coleccionistas que no solo valoran la precisión, sino también la audacia creativa y la singularidad de cada pieza. Para estos entusiastas, cada reloj es mucho más que un instrumento de medición del tiempo: es una declaración personal, un reflejo de identidad y un objeto que despierta admiración y conversación. En MB&F, cada línea, cada puente, cada volante suspendido cuenta una historia que trasciende generaciones, en un terreno ilimitado de exploración y experimentación.

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