Tras avanzar lentamente desde las tierras altas de Angola y atravesar el desierto del Kalahari surcando más de 1.500km de tierras africanas, el Rio Okavango queda diseminado en un laberinto de bastos canales convertido en el hábitat de un sinfín de animales salvajes, entre los que destaca selecto club de big five (elefante, búfalo, rinoceronte, leopardo y león).
Botswana es uno de los países más bellos del continente africano y visitarlo acompañado por la prestigiosa cadena Belmond todavía lo convierte en algo más romántico y evocador, si cabe. Su extensión es similar a la española, y limita al Sur con Sudáfrica, al Oeste con Namibia, al Este con Zimbabue, al Noroeste con Angola y al Norte con Zambia. No tiene acceso a ningún océano, pero el gigantesco oasis que conforma el último tramo del Rio Okavango después de atravesar el desierto del Kalahari no es nada despreciable.
El delta del Okavango es peculiar incluso en su formación. Es el único delta en el que sus aguas no desembocan en el mar. Cubre una extensísima superficie de entre 15.000 km2 y 22.000 km2 durante las crecidas formando un inmenso abanico aluvial en el cual las aguas del Río Okavango quedan diseminadas en una colosal llanura anegada ideal para el hábitat de infinidad de animales.
Entre estos animales, indiscutiblemente el elefante es el rey. Es el país africano que alberga más paquidermos, nada más y nada menos que 150.000. Esto significa que por cada 12 habitantes botswanos hay un elefante. El crecimiento ha sido exponencial partiendo de la base de que en 1987 su población no llegaba a los 50.000. Esto ha servido como excusa al gobierno para legitimar su caza, que lejos de prohibirse a raíz del deplorable caso del Rey Don Juan Carlos ha seguido en aumento atesorando las arcas públicas y las no tan públicas con ingentes cantidades de dólares por conceder permisos de caza. Abatir un elefante cuesta la nada despreciable cifra de 37.000 euros.

Savute, en el corazón del P.N. Chobe
Comenzamos nuestro safari en el mismo centro del Parque Nacional de Chobe, concretamente en Savute, lugar en el que está ubicado en uno de los lodges que dispone la prestigiosa cadena Belmond en Botswana. Nos trasladamos en una pequeña avioneta CESNA y desde el aire ya comienzan a divisarse las primeras manadas de elefante, algo bastante común si tenemos en cuenta que en esta parte del país están censados más de 100.000 paquidermos. Savute, reino supremo de los elefantes, es el hogar de la mayor concentración africana de elefantes del mundo y el rincón perfecto para descubrir a las mayores criaturas del planeta en su máximo esplendor. Desde los estanques es posible ver la vida jerárquica de estos mamíferos, donde numerosas especies pasan por allí a menudo en espera de encontrarles descansando y así poder beber ellas también. Los leones de Savute también constituyen uno de los grupos sociales más amplios de la región.
El Parque Nacional de Chobe tiene una superficie de 10.698 kilómetros cuadrados, que lo convierten en la tercera reserva más grande de Botsuana, después de la Central Kalahari Game Reserve y el Gemsbok National Park. Además de los elefantes, Chobe también alberga una de las atracciones más increíbles de Botswana: la migración anual de cebras. También es destacable por los rebaños de búfalos cafres, por ser el lugar más meridional donde pueden verse antílopes como el puku y el bushbuck, por la cantidad de aves y por las maravillosas puestas de sol, cuando los turistas recorren el río en barca y disfrutan de la gran abundancia de hipopótamos.
Si otras zonas de Botswana presumen de sus aguas y de su vegetación exuberante, Savute es toda una lección de aridez. La lluvia en estas tierras tan secas es muy escasa y preciada. En Savute uno descubre lo poco que han cambiado sus secas llanuras desde que David Livingstone se paseara por estas tierras en 1851 antes de descubrir las cataratas Victoria. Esta zona también es famosa por albergar las pinturas rupestres de los primeros bosquimanos que habitaron la región, y que en la actualidad han sido olvidados y desplazados por el gobierno ya que las tierras en las que viven se han descubierto varias minas de diamantes.

El Belmond savute elephant lodge, así es como se llama el campamento, está situado justo en el Canal de Savute, un excéntrico canal navegable que fluctúa desde hace décadas entre completamente seco o inundado, en perfecta harmonía con sus habitantes y con el medio ambiente. Sus acogedores doce tiendas de lona, disponen de un interior decorado de manera exquisita con muebles de caoba, una enorme cama con dosel de la cuelga la mosquitera, aire acondicionado y un porche con vistas al canal desde el cual es posible tener la inesperada visita de un elefante. Evidentemente las tiendas no disponen de televisión ya que el entretenimiento pasa simplemente por abrir alguna de sus ventanas.
Nuestro guía, Baker pertenece a los batswana, una de las 26 tribus de la tierra de los Tswana, que vive dedicado a enseñar a los viajeros los secretos de los animales en libertad. Comenzamos nuestra visita antes de que despunten los primeros rayos de sol, subidos a un Toyota Land Cruiser descapotable. Los animales comienzan a despertarse y a emitir sonidos característicos. Lo primero que divisamos, no puede ser otra cosa que una manada de elefantes. Después entran en escena las cebras, los impalas, los antílopes y un sinfín de aves de difícil clasificación para los que no somos entendidos en la materia. Estar en primera fila y ver pasar a los animales tan cerca es un privilegio que no se puede tener todos los días. Se avanza por caminos tortuosos de arena en los que es difícil encontrarse con otros vehículos. Los baobabs hacen también su aparición dándole si cabe una pincelada todavía más romántica al trayecto. Hacemos un alto en el camino bajo la sombras de sus ramas centenarias para tomar un té y estirar las piernas. Al rato, nos avisan por la emisora de radio de que una manada de leones es próximo al lugar donde nos encontramos. Verlos por primera vez a escasos metros es asombroso. Ni siquiera se inmutan por nuestra presencia, es como ver un documental en primera persona.

Eagle Island Lodge, el safari fluvial.
Situado en el Delta Central de Okavango, Eagle Island Lodge es un campamento construido sobre el agua, con tiendas y tejados de paja, en una de las islas de la Laguna Xaxaba, cuyo nombre significa literalmente “isla de árboles altos”. Es un agradable refugio protegido del sol africano, gracias a la sombra proporcionada por una bóveda de árboles autóctonos. Se encuentra en uno de los lugares más vírgenes y naturales del delta, una región con gran variedad de canales y amplios humedales. Está rodeado completamente por el agua, y el silencio, solo roto en contadas ocasiones por algún hipopótamo zambulléndose o por algún ave impera en todo el complejo. Por si esto fuera poco, el rotativo New York Times ha galardonado a su bar, el Fish Eagle, con la distinción de ser uno de los bares más románticos de todo el mundo.
Lo más característico de este campamento es poder explorar el delta y divisar sus animales desde el agua dejando atrás las llanuras y los clásicos safaris en 4×4. Para ello se utilizan los mokoros, unas canoas de escaso calado que son perfectas para abrirse paso entre canales, y que han servido desde siempre a las tribus de la zona para desplazarse por estos lares. Está fabricada por una sola pieza de ébano, y permite navegar al guía junto a dos pasajeros más. Navega por aguas poco profundas en las que mediante una especie de pértiga que se va clavando en el fondo permite tomar el impulso necesario para moverse. Al ser silenciosas y estar tan cerca del agua permiten que muchas aves que habitan en las ramas colindantes a los canales no se asunten y se dejen ver de cerca.
Se calculan que hay unas 460 especies diferentes de aves en el delta, además de unas 1.300 especies de árboles y plantas. Aunque el Delta del Okavango se conoce técnicamente como un pantano, su agua es bastante pura y libre de impurezas, con gran abundancia de peces. No en vano, esta zona cobija la más alta concentración de águilas pescadoras del mundo. Asimismo, la enorme cantidad de comida atrae a todas las variedades de pájaros con apetito de pescados, incluidas garzas, cormoranes, pelícanos y cigüeñas.

Surcar estos riachuelos a modo de góndola contemplando como se zambulle el Martín pescador puede una experiencia de lo más relajada, aunque también podemos encontrarnos con la presencia de otros animales menos amigables como los cocodrilos y los hipopótamos. Precisamente, estos mamíferos acuáticos, que pueden llegar a pesar más de 3 toneladas, están considerados como una de las criaturas más agresivas del mundo y como el animal más feroz de África. Para evitar que esto ocurra, los mokoros solo se utilizan en aguas poco profundas, y en los canales más grandes se utilizan barcas a motor.
Además de los paseos en barco también es posible visitar a pie algunas de las 50.000 islas que hay en el delta. En estos safaris es fácil encontrarse con cebras, antílopes rojos, búfalos, babuinos y jirafas. Algunas de estas islas también están habitadas. Métodos tradicionales de vida, como las chozas de adobe y paja se entremezclan con algunos atisbos occidentales, como vestimentas fashion, gafas de sol o antenas parabólicas. Cuando llegan los occidentales se prepara un mercadillo improvisado de artesanía en el que no faltan collares, pulseras, bolsos, y una gran cantidad de cestería.
Sediba Sa Rona, un safari nocturno.
Sediba Sa Rona es uno de los hotel-safari más antiguos de Botswana, abierto a finales de los años 60 por el fallecido Sir Seretse Khama, primer presidente de la Botswana independiente. Está situado sobre antiguas plantas indígenas e higueras, a ocho kilómetros al noroeste de la puerta norte de la Reserva Salvaje de Caza Moremi. La reserva natural de Moremi, jalonada de paisajes secos y llanuras cenagosas, es considerada por muchos como una de las más bellas reservas del país. Moremi, que representa aproximadamente el 20% de la surpeficie del delta, posee una gran variedad de animales: búfalos, elefantes, jirafas, leones, leopardos, guepardos, perros salvajes, hienas, chacales y antílopes.

La ventaja del Sediba Sa Rona sobre el resto radica principalmente en que está ubicado en una zona privada, lo cual permite que se puedan practicar safaris nocturnos. Para ello, los vehículos van provistos de una enorme linterna que se alimenta directamente de la batería del coche y que permite poder visualizar a los animales que se encuentran a menos de 100 metros.
Contemplar a los leopardos de día es algo que sucede bastante a menudo en Moremi. De hecho parte de la mañana la habíamos dedicado a perseguir a un macho y una hembra que deambulaban por la zona. Ahora bien, verlos en plena caza nocturna ya son palabras mayores. Le gusta sobretodo cazar de noche, lo cual se puede ver a simple vista. Guiado por el olfato se mueve con mucha agilidad y soltura en busca de su presa. Sus patas son relativamente cortas y cuenta con un cuerpo largo sostenido por una fuerte estructura ósea. Subsiste gracias a su forma oportunista de cazar, mientras su capacidad de correr alcanzar casi los 60 kilómetros por hora y es inigualable su habilidad para trepar a los árboles cargando a sus presas. Verlo en acción es la guinda final a un safari de lujo lleno de emociones.
Como llegar. Desde España y prácticamente desde ninguna ciudad europea hay vuelos directos. El principal aeropuerto de Botsuana es el aeropuerto internacional sir Seretse Khama,11 km al norte de la capital, Gaborone, aunque el que más se utiliza para acceder a los safaris es el de Maun. La mejor combinación posible es volar hasta Sudáfrica y desde allí Air Botswana www.airbotswana.co.bw o South African Airways www.flysaa.com conectan con los diferentes aeropuertos de Botswana por algo más de 400 euros.

De media, un billete de ida entre Maun y un lodge aislado del delta del Okavango cuesta entre 200 y 300 US$. Ahora, estos servicios están muy regulados y deben reservarse como parte de un paquete de safari con reserva obligatoria en uno de los lodges. Es muy importante tener en cuenta que los pasajeros de los vuelos chárter (que suelen ser avionetas CESNA) sólo pueden llevar de 10 a 12 kg de equipaje por persona y además es muy conveniente que el equipaje no sea rígido ni exceda de las medidas.
Moneda. Pula es el nombre de la moneda de Botswana. Está dividida en 100 thembe. Pula significa «lluvia» en tswana y sus fracciones o thembe, «gotas», en referencia al preciado y escaso líquido elemento. Existen billetes de 10P, 20P, 50P y 100P, así como monedas de 5t, 10t, 25t, 50t, 1P, 2P y 5P. En algunos alojamientos se puede pagar con tarjetas de crédito y también aceptan dólares. En el momento de elaborar este reportaje 1 euro equivalía a 15,56 pulas.
Clima El clima de Botswana no es uniforme. Así, en la parte norte encontramos un clima tropical, en la zona central y en la parte del sureste es desértico, y en el resto del país las temperaturas son templadas. Las lluvias hacen su aparición de octubre a mayo y con profusión en diciembre y enero, sin embargo, son irregulares y el país sufre frecuentes sequías. Octubre es el mes más cálido y entre junio y septiembre los días son soleados, secos y templados. En cada una de las estaciones la fauna y el paisaje son totalmente cambiantes. No hay época mala para viajar al delta; todo depende de qué se prefiera ver.

Elegir la Temporada Perfecta
La Temporada Seca (Mayo a Octubre): El festín de los depredadores. Las lluvias desaparecen y el agua escasea en el interior del mapa. Es el momento en que el Delta del Okavango recibe la crecida de agua desde las montañas de Angola, convirtiéndose en un oasis verde rodeado de desierto. Los animales se concentran masivamente en los canales y a orillas del río Chobe. La visibilidad es excelente y las temperaturas diurnas son templadas, aunque las noches de julio y agosto exigen ropa térmica de montaña.
La Temporada Verde (Noviembre a Abril): El milagro de la vida. Las lluvias transforman el paisaje en un tapiz verde esmeralda. Es la época del nacimiento de las crías, el paraíso para la observación de aves migratorias y el momento en que se produce la espectacular migración de cebras en el desierto de Kalahari. Los precios de los lodges caen notablemente, ofreciendo una experiencia más íntima, aunque la densa vegetación dificulta el avistamiento de grandes felinos.
