ANTÁRTIDA. El fin del mundo

Un viaje a los confines de la tierra a bordo del RCGS Resolute de One Ocean Expedition en el que además de descubrir los paisajes más sublimes del planeta aprenderemos de primera mano los proyectos que en la actualidad están llevando a cabo los científicos.

Cualquier viaje a la Antártida requiere de una escala técnica, y nada mejor que hacerla en Buenos Aires. Los que la visitan por primera vez pueden comenzar por el barrio de Palermo, uno de los más conocidos. Aquí se dan cita artistas, artesanos, tiendas de moda, coctelerías chic y restaurantes de todo tipo. La recomendación pasa por cenar en el Niño Gordo, el restaurante fusión que está de moda. La Boca es un barrio colorido, pintoresco y lleno de vida. Es famoso por sus asadores y por los artistas y pintores que hacen vida en la calle. Al atardecer, los bailarines de tango enamoran a los visitantes con la magia de sus pasos. Puerto Madero es un barrio renovado, con imponentes rascacielos, ubicado cerca del Río de la Plata, así como de la Reserva ecológica de Buenos Aires. Los lagos de la zona están rodeados de senderos, muy populares entre los corredores y las familias. La Recoleta es el barrio señorial y más céntrico de Buenos Aires. Su arquitectura y el carácter aristocrático de sus residencias, rodeadas por espléndidos jardines y plazas lo hace especial. Los mejores hoteles de la ciudad se apelotan en este barrio. Hub Porteño, es uno de ellos. Un elegante hotel boutique con decoración vintage, gastronomía atrevida y una terraza con excelentes vistas.

Bahía de Wilhelmina, Antártida

Ushuaia, la antesala.

Sí Buenos Aires es, según palabras del novelista francés André Malraux, la capital de un imperio imaginario, la Patagonia es para muchos poetas un mar. La inmensidad del horizonte, un viento azotador, el destierro casi metafísico que se siente ante tanta magnitud, y sus parajes naturales que en forma de islotes salpican el territorio, abonan la idea de mar infinito, de asombroso vacío. La antesala de la abrumadora Antártida.

El Parque Nacional Tierra de Fuego es el territorio más austral del continente, el autentico fin del mundo que Julio Verne describió a la perfección en su novela “El faro del fin del mundo” ambientada en la Isla de los Estados, de Ushuaia. Fue creado en 1960 y protege una extensión de casi 69.000 hectáreas que combinan ambiente marino, boscoso y de montaña dando forma a la costa marina, lagos, valles, extensas turberas y magníficos bosques dominados por lengas, guindos y ñires. Una buena manera de descubrirlo es subirse al Tren del Fin del Mundo, que se construyó para transportar madera a la funesta prisión enclavada en este recóndito rincón del mundo.

Pingüinos en la estación de Vernadsky en la isla de Galindez, Antarctica.

Ushuaia es una ciudad industrial que todavía conserva vestigios coloniales, aunque su gran atractivo se halla en sus alrededores: a tan solo 7 km se alza la gran mole del glaciar Martial y muy cerca está el Parque Nacional de Tierra del Fuego, por donde circula el tren. En sus calles no es difícil orientarse. Cuenta con dos arterias comerciales, a segunda línea de costa, que atraviesan la ciudad paralelas al Canal Beagle. En ellas se ubican la mayoría de restaurantes y tiendas, casi todas de venta de artesanía o ropa deportiva para expedicionarios. Es interesante visitar el Antiguo Presidio y Cárcel del Reincidentes, convertidos en museo, donde vivían los reos que construyeron las vías del tren.

Navegación por la Peninsula Antártica

La Antártida, la conquista del Polo Sur.

Sí hay un lugar inhóspito e inaccesible en la tierra, ese es La Antártida. El lugar es una colección de extremos, en promedio es el continente más ventoso, seco, y frío del mundo. A pesar de las duras condiciones, los afortunados que llegan hasta aquí tienen la suerte de poder contemplar un paisaje espectacular. Una tierra de accidentados picos montañosos que contrastan con el blanco de la nieve y el paso de brillantes témpanos flotando en las oscuras aguas del mar. La fauna campa a sus anchas y las focas, los pingüinos, y las aves marinas no temen al ser humano. Según el Tratado Antártico, que ha gobernado al continente desde 1961, la Antártida no le pertenece a ningún país. Es un continente destinado únicamente a labores científicas.

Colonia de leones marinos y cormoranes en el canal de Beagle

Pero para llegar hasta allí es necesario cruzar primero el temido Drake, el tramo de mar que separa América del Sur del continente blanco, entre el cabo de Hornos (Chile) y las Shetland del Sur (Antártida). Para atravesarlo se tardan casi dos días de navegación y sus aguas son consideradas por los navegantes como las más tormentosas del planeta. Antiguamente la gesta era tan heroica que los piratas que la cruzaban se colocaban un aro de oro en su oreja cada vez que lo conseguían.

Estación del Almirante Brown en la Península Antártica

One Ocean Expedition, un crucero de científicos.

Cada vez son más los cruceros con turistas que durante el verano austral se atreven a llegar hasta el sexto continente. One Ocean Expidition no es uno más de ellos. Los viajeros de este barco acompañan a científicos que aprovechan los diferentes viajes árticos para llevar a cabo sus proyectos innovadores. Ellos encuentran de esta forma subvención y un medio de transporte, y los viajeros se aprovechan para ser espectadores de primera mano de sus estudios, ya sea con presentaciones a bordo o compartiendo sus hallazgos en primera persona. Friedlander es uno de los científicos a bordo. Está estudiando como afecta el cambio climático y la pesca del krill a los flujos migratorios de las ballenas jorobadas. También nos acompaña un equipo del Laboratorio de Robótica Marina de la Universidad de Duke, que utiliza drones con tecnología puntera para poder obtener una visión increíble y novedosa de la vida de estas misteriosas criaturas. Cada ballena tiene una cola única, explica DK Bierlich, es como su huella dactilar. A partir de las imágenes, se les puede medir, y comprobar si la pauta de crecimiento es adecuada. Para los viajeros de a bordo es como estar viendo un documental televisivo en directo.

Explorando en Zodiac la bahía Wilhelmina

Antártida, experiencias sin límite.

Una cincuentena de orcas nos acompañan en la travesía. La primera parada es Portal Point. Está nevando muchísimo pero eso no impide a los allí presentes en hacer un pequeño trekking y fotografiar a los pingüinos y leones marinos que se congregan. Aquí hubo una cabaña de la Investigación Antártica Británica en 1956, y ahora se ubica el Falkland Island Museum de Stanley. Al día siguiente recalamos en la Estación de Investigación Vernadsky perteneciente a Ucrania, y que les fue vendida por el gobierno británico por una libra. Los dos gobiernos salieron ganando, el ucraniano por contar con una base antártica que no tenía y el inglés por no tener que derrumbar las edificaciones y repatriar los escombros. En este lugar se descubrió en 1985 el agujero de la capa de ozono, que por cierto, se ha recuperado significativamente. Por la tarde se visita Paradise Harbour y los restos de la base argentina de Brown Station. Numerosos icebergs navegan a nuestro lado y las montañas se reflejan en el agua. Es una zona perfecta para navegar en kayak. Amanecer en Wilhelmina Bay es increíble sobretodo cuando los primeros rayos de luz tiñen de amarillo las cimas de las montañas próximas. La bahía está rodeada a ambos lados por la columna vertebral del continente, que se eleva a 2000 metros y está completamente cubierta de hielo y nieve con las islas Nansen y Brooklyn formando los otros límites. Hasta aquí llegan cientos de ballenas en busca de krill. No es difícil interactuar con ellas, de hecho saltan a escasos metros de las zodiacs. La emoción es indescriptible. Al estrecho Le Maire se le conoce como el desfiladero Kodak por la gran cantidad de fotos que se toman de él. Son 11 kilómetros de navegación entre las montañas de la isla Booth y la península Antártica.

En Kayak por la bahía Wilhelmina

Las experiencias que se viven en esta tierra son únicas y se ha de preservar el ecosistema siguiendo estrictamente las normas establecidas. La IAATO (International Association of Antarctic Tour Operators) fue fundada en 1991 e integra a la mayoría de las empresas y asociaciones que visitan la Antártida con turistas. Ésta ha establecido unas normas de comportamiento para el territorio antártico de obligado cumplimiento: evitar acercarse a cualquier animal a menos de 4,5 metros, no hacer ruido y mucho menos asustar o perturbar a cualquier animal son las más conocidas de las 170 normas, que además incluyen desinfectar el calzado al entrar y salir de los barcos y no llevarse nada, a excepción claro está de cientos de fotografías y buenos recuerdos que permanecerán para siempre en nuestra memoria. Es tiempo para regresar al RCGS Resolute y poner de nuevo rumbo a Ushuaia.

Puerto de Ushuaia

GUIA PRÁCTICA

KLM ofrece 6 vuelos semanales a Buenos Aires desde el aeropuerto de Ámsterdam, operados con el Boeing 787-9 “Dreamliner”. Este avión dispone de wi-fi y ofrece un viaje más confortable con una mayor humedad atmosférica y unas ventanas un 30% más grandes con respecto a aviones similares y equipadas con un sistema electrónico de obturación de la luz. Además, el “Dreamliner” está construido con materiales más ligeros, por lo que produce menos emisiones de CO2 y ruido. Air France, socia de KLM, ofrece también unvuelo diario a Buenos Aires desde París-CDG. Consultar ofertas en www.klm.esywww.airfrance.es 

Donde dormir

Hub Porteño. www.hubporteno.com Rodríguez Peña 1967, Buenos Aires, Argentina. Telf +54 11 4815-6100 Hotel Boutique de estilo art nouveau situado en el lujoso barrio de Recoleta. Las habitaciones son amplias y bien amuebladas, con una mezcla de muebles antiguos y un diseño contemporáneo. En su interior, lujosos baños de mármol verdaderamente palaciegos, con jacuzzis tentadores y gigantescas duchas.

Los Cauquenes. www.loscauquenes.com De la Ermita 3462, Ushuaia, Argentina Telf +54 2901 44 1300 Sin ninguna duda la mejor opción en Ushuaia. El único Resort & Spa de lujo ubicado en Ushuaia sobre la playa del Canal Beagle, a espaldas de los picos nevados de la imponente Cordillera de los Andes y a tan sólo 4 km de la ciudad. Cuenta con 54 habitaciones y suites, acceso directo a playa privada y privilegiadas vistas en todos sus espacios.

Donde comer

Niño Gordo. www.niñogordo.com.ar Thames 1810, C1414DDL, Buenos Aires, Argentina Telf +54 11 2129 5028 Si te gusta probar cosas diferentes esta es sin duda tu mejor apuesta. Se trata de una parrilla asiática que propone un mix de sabores de Oriente unidos a la comida porteña. Se conjugan platos de cocina coreana, china, vietnamita y thai, con un toque local, fusionando ingredientes de sabores milenarios con un toque argentino.

Más información

One Ocean Expedition. www.oneoceanexpeditions.com

Turismo de Buenos Aires. www.turismo.buenosaires.gob.ar/es

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